sábado, 24 de septiembre de 2022

LAS LEYES "CONTRA" O DE MALA FE.

Trabajando sobre las decisiones de organización que se toman a través de normas, trataba de circunscribir qué se podía hacer por la  de la ley, cuestión relacionada con la reserva de ley. Llegué a la conclusión de que lo primero que le correspondía era la manifestación de los principios que presiden y delimitan la organización, buena parte ya manifiestos en la Constitución.

De otro lado, la reserva de ley no viene regulada con una lista sino por la Constitución cuando indica que es la ley la que ha de regular una materia o cuestión (reserva material) o cuando lo mismo hace una ley (reserva formal); la cual puede modificarse o eliminarse por otra ley. La lista del artículo 149 de la Constitución no es propiamente de reservas de ley sino de materias competencia del Estado, sin que quede descartada la regulación por reglamentos. Así que las reservas de ley en la Constitución aparecen de modo disperso.

Resulta así que más allá de las reservas materiales, al no existir tampoco una lista de materias reservadas al reglamento y al Gobierno por tanto, la ley puede regular cualquier materia o decidir el poder ejecutivo hacerlo por reglamento, sin plantear problemas jurídicos iniciales. 

Son muchas las cuestiones que presenta esta situación, pero ateniéndonos al titulo me referiré a aquellas que surgen en contra de situaciones que resultan de resoluciones judiciales contrarias a la acción administrativa, basada en reglamentos o no, pero que contradicen la voluntad "político- administrativa" o de partido, o cuando hay controversias en el seno de la Administración. ¿Solución? Dictamos una ley y evitamos las sentencias en adelante y las controversias y, en su caso, se remitirá la cuestión al  Tribunal Constitucional y aquí surge la mala fe y en muy buena parte la indefensión, por el  costoso proceso en tiempo y dinero y la postura restrictiva a la admisión de  los recursos de amparo, por aquel Tribunal. Además, por la no aplicación judicial de la solución de considerar inaplicable una ley por inconstitucional en el caso concreto, sin derogarla, pues esto si sería exceder de su jurisdicción o competencia.

Cada día más, aprecio la necesidad de listas de reservas materiales a la ley y a una limitación a la ley mediante la reserva al reglamento.

La situación descrita, desde mi punto de vista es un abuso de poder manifiesto y un comportamiento inmoral; cambia el Derecho y su jerarquía, disminuye el valor de le ley, ella resulta polivalente y el ejecutivo elude responsabilidades, deja de gobernar y administrar y se dedica a hacer "política" sobre todo de partido y electoral. Los poderes públicos se corrompen y son peones de un poder de partido o de dictador disfrazado de demócrata o cordero que nos inunda a palabras sin hechos positivos.

martes, 13 de septiembre de 2022

CUANDO LA EXIGENCIA DEL IDIOMA COOFICIAL SE CONVIERTE EN UNA INMORALIDAD



Leo en la prensa valenciana lo siguiente:

Una profesora, en paro tras 35 años al no tener el valenciano.

Encarna lleva toda la vida como docente de trompa en el conservatorio y se ha quedado en la calle por no acreditar que posee el título del idioma 



 
Sinceramente la indignación al verlo me invade, el fomento del valenciano, catalanizado de otra parte, no exige de medidas injustas y de daños prácticamente irreparables. Y además, morales de importancia y de una aplicación retroactiva, aunque la funcionaria sea interina y como solución le ofrezcan destino en la zona valenciana castellano parlante.

Cuenta la afectada que su abogado le dice que una reclamación no tendra otra respuesta que no sea el silencio administrativo. Cuestion de mala fe añadida y de incumplimiento de la confianza legítima en la Administración; esa que los españoles hemos perdido salvo algunos juzgados y magistraturas. No hay excusa todo es altamente grosero e ilegal y como inmoral no puede ser derecho.

La interesada alega en el ABC que el lenguaje de la música es universal y lleva razón. En mi ejercicio de cargo político en el IVAP, ante algunas pretensiones políticas de orden parecido, sacaba una sentencia europea condenando la exigencia de gaélico en caso similar a este de un profesor de otra clase de instrumento, desconsiderando su necesidad para ello. Lo que siento es que no la vuelto a encontrar, aunque hoy, un vez más, la he buscado y aún considerando que fuera galés y me equivocara de idioma.

En resumen inmoral y, en mi valoración de la función pública, en casi delictivo. No es el camino, no. A mí me han apartado de tres lenguas amadas: el valenciano, el mallorquín y el catalán y aunque fueran una, y no digo cual, la politizacion del tema me da asco. No se gana nada desechando radicalmente actos anteriores salvo el perjuicio a terceros sin beneficio al interes público.

Los españoles tienen el deber de conocer el español , pero los que cometen estas tropelías no se sienten españoles y se amparan en nuestra cobardía particular y oficial y en la lentitud judicial.

No hay derecho ni vergüenza.








sábado, 3 de septiembre de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO A TOCQUEVILLE . III: La libertad, la servidumbre y la debilidad social

Vuelvo a los clásicos y su actualidady recojo un largo párrafo que no  necesita comentarios:

Fijar al poder social unos límites extensos, pero visibles e inamovibles; otorgar a los particulares ciertos derechos y garantizarles el disfrute incontestable de los mismos; conservarle al individuo la poca independencia, fuerza y originalidad, que aún le quedan; elevarlo al nivel de la sociedad y sostenerlo frente a ella: ese me parece que es el primer objetivo del legislador en la era en la que entramos. Se diría que los soberanos de nuestros tiempos no buscan sino hacer grandes cosas con los hombres. Me gustaría que pensasen un poco más en hacer grandes hombres; que valorasen menos la obra y más al obrero, y que recordasen en todo momento que una nación no puede perdurar robusta mucho tiempo cuando cada una de las personas que la componen es individualmente débil, y que hasta la fecha no hemos dado con formas sociales ni con combinaciones políticas que puedan engendrar un pueblo enérgico si este se compone de ciudadanos pusilánimes y endebles. 

Observo que nuestros contemporáneos albergan dos ideas contrarias e igualmente funestas. Unos ven en la igualdad solamente las tendencias anárquicas que aquella genera. Temen por su libre albedrío; tienen miedo de ellos mismos. Los otros, que existen en un menor número, pero son más lúcidos, tienen una visión distinta. Al lado de la vía que, partiendo de la igualdad, conduce a la anarquía, han descubierto el camino que parece llevar a las personas inexorablemente hacia la servidumbre. Someten de partida su alma a esta servidumbre necesaria; y, desesperando de permanecer libres, se entregan de corazón a la adoración del amo que está por venir. Los primeros abandonan la libertad porque estiman que es peligrosa; los segundos porque la juzgan imposible. Si yo hubiese creído esto último, no habría escrito la obra que se acaba de leer; me hubiera limitado a gemir en secreto lamentando el destino de mis semejantes. Si quise sacar a la luz los peligros que la igualdad genera para la independencia humana fue porque creo firmemente que dichos peligros son los más formidables y a un tiempo los menos previstos de entre todos los que deparará el porvenir. 

En todo caso, no creo que sean insuperables. Quienes viven en los siglos democráticos en los que nos adentramos poseen por supuesto el gusto de la independencia. Naturalmente, soportan con impaciencia la norma: hasta la permanencia del estado que ellos prefieren les fatiga. Aman el poder; pero se inclinan a despreciar y aborrecer a quien lo ejerce, y se escapan con facilidad de sus manos a causa de su pequeñez y su propia movilidad. Nos toparemos con estos instintos una y otra vez, porque surgen del fondo del estado social, que no cambiará. Durante mucho tiempo impedirán que despotismo alguno pueda asentarse, proporcionando nuevas armas a cada nueva generación que quiera luchar en defensa de la libertad de los seres humanos. Tengamos, pues, frente al futuro ese saludable temor que nos hace estar vigilantes y combativos, y no la clase de terror lacio y pasivo que abate los corazones y los enerva. 

Puesto que Tocqueville nos dice todo esto pensando en la entonces recien democracia americana añado su reflexión general al efecto, pensando si algún lector tiene respuesta.

Antes de finalizar para siempre la travesía que he emprendido me gustaría dar un último vistazo comprensivo a todos estos rasgos tan diversos que marcan el rostro de este nuevo mundo, para juzgar, en definitiva, la influencia que en general ha de ejercer la igualdad en la suerte de los seres humanos. No obstante, la dificultad de una empresa de este tamaño me hace recular, pues en presencia de un tema tan descomunal siento que la vista se me nubla y la razón titubea. Esta nueva sociedad, la americana, que he tratado de delinear y que quisiera juzgar, acaba de nacer. El tiempo no ha perfilado todavía su forma: la gran revolución que la ha creado todavía pervive, y en función de lo que sabemos a día de hoy no es posible discernir qué pasará con la revolución misma, y lo que quedará tras su paso. El mundo que se está alzando aún se ve lastrado por los restos del mundo que se hunde, y, en medio de la inmensa confusión que presentan los asuntos humanos, nadie es capaz de decir qué va a quedar de las viejas instituciones y de las antiguas costumbres, y qué terminará desapareciendo.


martes, 9 de agosto de 2022

CONCLUSIONES BÁSICAS SOBRE LA SITUACIÓN Y ORGANIZACIÓN DIRECTIVA EN ESPAÑA

En 15 años de mantenimiento de este blog he escrito mucho sobre la noción de directivo público que mantengo, y repasando y corrigiendo mi trabajo sobre Juridicidad y Organización en la Administración pública española  he transcrito aquí el punto que figura a continuación y que ya publiqué en 9 de abril de 2008 con el título de MAS SOBRE EL DIRECTIVO PÚBLICO. Con las pequeñas modificaciones que pueda haber sufrido, dado el periodo central veraniego y las cuestiones vigentes estos días en la política española, lo publico de nuevo:


De acuerdo con la línea básica de esta obra o fondo de la misma y en su finalidad primaria, se pretenden establecer las razones, causas y fundamentos de la existencia de un régimen jurídico especial para las Administraciones públicas, de sus límites y contenidos y de la particularidad de su gestión administrativa, de la complejidad que supone y de sus diferencias con la gestión empresarial común o privada. Y es precisamente en este orden donde la figura del directivo se utiliza para propugnar un sistema de gestión eficaz y de aplicación de técnicas propias de la empresa privada, considerada como más eficaz. Por nuestra parte se ha evidenciado una noción restringida de directivo público, vinculado a la conformación de políticas públicas y a su efectividad, que es un especialista en Administración general y que se halla en contacto directo con el nivel político y que precisa de un amplio conocimiento de la gestión administrativa pública, sólo o básicamente adquirible en el seno de la organización pública y burocrática de las Administraciones públicas territoriales.

 

La vinculación de la eficacia de las políticas públicas a su adecuada conformación e implementación y su conexión con las normas jurídicas, transciende de la mera repercusión individual de la acción administrativa; es decir, transciende los derechos subjetivos y se sitúa en el plano de los intereses generales y públicos, no por abstractos menos importantes y, por tanto, vincula a la Administración pública no sólo con el Derecho administrativo sino con la Política, con mayúsculas. La complejidad de esta actuación que no se mueve en la interpretación de preceptos jurídicos o en la aplicación de técnicas jurídicas, sino que, considerando el Derecho en general y desde sus principios y fundamentos, determina la valoración de los proyectos políticos desde todas las perspectivas para considerar su posibilidad y eficacia y para configurar, a partir de ello, una acción administrativa permanente o por períodos amplios y la satisfacción con ello de las necesidades de los ciudadanos y la de sus derechos fundamentales y subjetivos, coloca al directivo público y la noción aquí elaborada, tan por encima de la del simple directivo de empresa que la propuesta de considerar, como paradigma de la eficacia, la aplicación de técnicas de empresas privadas o la contratación de directivos de las mismas en la Administración pública resulta carente de sentido. Cuestión diferente es la de dicha propuesta respecto de actividades de los centros que prestan determinados servicios o realizan determinadas gestiones que antes hemos considerado y en los que se sigue la posible contratación de altos directivos.

 

En el caso de las agencias estatales, el directivo público cuyo noción mantenemos actuaría con anterioridad a ellas y a su personal directivo, pues, la tarea principal del directivo público es la conformación o configuración y la implementación de las políticas públicas propiamente dicha y la del directivo de las agencias estatales la gestión de la organización y, en su caso, la de la política pública concreta una vez formalizada y aprobada, si bien en dicha tarea no puede dejar de apreciarse el proceso de resultados y eficacia de la política pública.

 

Evidenciada la importancia de la noción que aquí manejamos, la vinculación de estos cargos o directivos públicos al sistema de libre designación que se ha analizado, de pura y dura confianza política, supone su invalidación y la pérdida de su finalidad y garantía para pasar a constituir una especie de personal de confianza o de empleado sujeto a las instrucciones y mando de sus superiores o de sus designantes y, por tanto, con la eliminación de su carácter público en sentido intrínseco y no meramente orgánico; es decir, supone o determina que deje de estar al servicio del público o de los intereses públicos definidos en las leyes, que deje de contribuir a ellos, para prestar servicio a quien le designa, mediante la interpretación de los intereses públicos, en ejercicio de asesoramiento particular y no como parte de un expediente público, propiamente dicho. Este sistema, pues, de libre designación, hace que el directivo público pierda realmente su condición de ejerciente de funciones públicas y no configura a su actividad como un ejercicio de potestades administrativas ad intra o garantías propias del derecho público. Los posibles inconvenientes para la eficacia de una política pública o su desajuste a derecho pueden, en virtud del sistema, no manifestarse y quedar reducidos en su manifestación al ámbito de las relaciones entre los directivos y los cargos políticos, remitiendo la cuestión, en su caso, a los simples inconvenientes jurídico - formales, a observar o delimitar por los servicios jurídicos o administrativos, o a la negociación presupuestaria. De este modo, incluso, políticas públicas ineficaces pueden mantenerse por la repercusión que el reconocimiento de su fracaso tendría y conducir a sistemas de propaganda respecto de las mismas y su bondad, que según los casos puede llegar a ser una muestra de cinismo.

 

Resulta, pues paradójica, cuando no la citada muestra de cinismo, la continua referencia política y doctrinal a la necesaria eficacia de las Administraciones públicas y su vinculación a las técnicas de gestión privada y el abandono, en cambio, de la figura del directivo público, su real carencia de regulación y el sistema de su designación. La apropiación del sector público por la clase política resulta evidente, pues, el ápice superior de la gestión pública y de la función pública le pertenece, bien directamente configurados los puestos como cargos políticos, bien con la eliminación del directivo público propiamente dicho, bien con la extensión de la libre designación hasta niveles meramente administrativos o a puestos donde se ejercen o deberían ejercerse funciones públicas independientes, neutrales y profesionales. Y también, en cuanto hasta en las direcciones de centros con actividades similares a las del sector privado o compartidas con él, el directivo nombrado lo es mediante un contrato de alta dirección que también es legalmente un sistema de confianza.

 

En consecuencia, no se puede hacer referencia a la existencia de una organización directiva, ni dirigida a la eficacia de la Administración pública, ni garante del ajuste a derecho de los actos administrativos y, sin perjuicio de las conclusiones finales y del resto de cuestiones que aún quedan por tratar, se puede afirmar que se presentan, ante estas carencias, serias dudas sobre si nos encontramos verdaderamente en un régimen de Derecho administrativo o en un sistema de Administración pública.

 

Si analizamos este problema de modo más profundo, tenemos que considerar que los niveles políticos y directivo de la organización, se corresponden con el nivel de planificación, entendida ésta como la función encaminada al diseño de políticas públicas y no de una mera acción administrativa de ejecución y, por lo tanto, respecto de estos niveles o en ellos es donde se van a producir las relaciones con la sociedad o la participación ciudadana que hoy se viene reclamando como elemento de legitimación del Estado y de su Administración. El cambio que requiere el sistema tradicional de Administración pública, centralizada, plenamente juridificada y meramente ejecutiva, en la que el ciudadano no participa en la conformación de las decisiones, sino exclusivamente en la gestión de servicios públicos o como mero sujeto de derechos u obligaciones en relaciones individuales o subjetivas regidas por el derecho, debe ser el de  pasar a una Administración con una clara función política que lleva implícito el conocimiento de lo administrativo público, y que requiere del directivo público que hemos definido y de la noción mantenida. Sólo él puede propiciar el cambio y establecer los procedimientos que sin pérdida de las garantías jurídicas permitan la participación social y ciudadana legitimadora y la eficacia y ejecución plena de lo decidido[1].

 

No se trata como en la actualidad, sin eliminar la necesaria relación de confianza entre político y directivo público, de ser un mero ejecutor de la voluntad del político de turno y de dar forma a sus deseos, proyectos o ensoñaciones, sino de colaborar con ellos de modo que los proyectos puedan ser eficaces y acordes al interés público, transcendiendo el momento político y el efecto inmediato, para permanecer como fin público y acción permanente hasta convertirse en gestión ordinaria, eliminando el cinismo, la propaganda y la disfunción.

 

En nada contribuye, ni nada mejora de lo dicho, el artículo 13 de la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, pues, es insuficiente, poco claro, no decide y elude lo más importante que es la consideración del directivo público propiamente dicho y figura propia del Derecho administrativo y de la Ciencia de la Administración y no del derecho privado o de la gestión de empresas. No cumple los presupuestos que veíamos que fija la Exposición de Motivos del Estatuto, ya que en este caso no distingue el trabajo en el sector público respecto del privado. Tampoco, estimo que se constituyan unas bases que garanticen el régimen común ante las Administraciones públicas.  No hay una concepción de lo público y se acogen criterios propios de la gestión empresarial o privada. Para este viaje no hacían falta alforjas y menos un subtítulo en la Ley.



[1] La importancia y la dificultad de esta función directiva se deduce con la lectura detenida de los capítulos VI, VIII, X y XI de la 4ª edición reformada del Curso de Ciencia de la Administración de M. Baena del Alcázar; Op. cit.

 

 

lunes, 1 de agosto de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO A TOCQUEVILLE . II

Siguiendo con Tocqueville es destacable que no mantenga la idea de que la democracia es solo un sistema legal, sino que resalte sus características como sistema moral que ha de ser cuidado para que no se corrompa; si ello se olvida proliferan los rufianes y los aprovechados que precisamente utilizan el derecho de modo espurio y eliminan igualmente sus elementos éticos. Por ello la democracia como sistema moral ha de ser instruido e imbuido al pueblo, pero, paradójicamente, también con moralidad, como un plan común que precisa de sacrificios y no fuente de comodidades y derechos inmerecidos a costa y carga de sólo unos pocos que sí trabajan y contribuyen.

Hoy escojo estos párrafos:

La mayoría estima que el gobierno actúa mal; pero todos piensan que el gobierno debe actuar sin cesar y meter la mano en todas partes. Esos mismos que disputan entre sí descarnadamente no dejan de estar de acuerdo en este punto. La unidad, la ubicuidad, la omnipotencia del poder social, la uniformidad de sus reglas, conforman el rasgo sobresaliente que caracteriza todos los sistemas políticos alumbrados en nuestros días. Es algo con lo que nos topamos también en el fondo de las más arcanas utopías. El espíritu humano persigue estas imágenes incluso cuando sueña.

.....la anarquía adopta rasgos más aterradores si cabe en los países democráticos que en el resto. Como los ciudadanos no tiene derecho a actuar los unos sobre los otros, en el momento en que se ausenta ese poder nacional que los contiene a todos en su lugar parece como si el desorden fuese a devenir enseguida inmanejable, y que, al separarse cada ciudadano de quien tiene a su lado, el cuerpo social vaya a reducirse bruscamente a polvo. Estoy convencido, sin embargo, de que la anarquía no es el principal mal que habrán de temer los siglos democráticos, sino el menor de ellos. La igualdad produce, en efecto, dos tendencias: una de ellas lleva a las personas directamente a la independencia y puede empujarlas de inmediato a la anarquía; la otra las conduce por un camino más largo, más secreto, pero más seguro, hacia la servidumbre. Los pueblos se percatan fácilmente de la primera de esas tendencias, y la resisten; se dejan, sin embargo, arrastrar a la segunda sin darse cuenta, de ahí que sea de particular importancia hacerles conscientes de ella......

A medida que las condiciones se igualan en un pueblo, los individuos parecen más pequeños y la sociedad más grande, o más bien cada ciudadano, al devenir semejante a todos los demás, se pierde en la muchedumbre, y ya no nos percatamos sino de la vasta y magnífica imagen del pueblo en sí mismo. Esto hace, naturalmente, que quienes viven en la época democrática desarrollen una idea muy elevada de la sociedad y una idea muy humilde de los derechos del individuo. Admiten fácilmente que el interés de la una lo es todo, y el del otro, nada. Convienen de muy buen grado en que el poder que representa la sociedad posee mucho más conocimiento y sabiduría que el de cualquiera de las personas que la componen, y que el deber de aquella, que es también su derecho, consiste en tomar de la mano a cada ciudadano para guiarlo. 

Estas son las condiciones en las que inconscientemente la igualdad se va desconectando de la libertad y de la personalidad y la creación.



viernes, 22 de julio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO A TOCQUEVILLE. I

 En la última entrada decidí dejar de repasar a los clásicos y he elegido como nuevo objeto de análisis la obra de Alexis de Tocqueville La democracia en América. En la primera de las entradas escritas pensando en España y su actualidad vine a decir que  esta obra podía ser la que hace que la democracia se sacralizase. Pero la realidad es que Tocqueville compara la democracia en América con la democracia en Francia y países europeos, considerando que la primera es el modelo más acabado en su época, mientras que en Europa y en Francia, la democracia se entretiene en destruir. Si bien veremos que duda de la evolución que puede producirse en el sistema américano, mientras denuncia los vicios de la europea.

Los textos que se reflejarán son de la edición breve o selección de la parte cuarta del libro segundo de la obra, realizada por Rialp, en su versión digital, traducida por David Cerdá y con prefacio suyo.

Cómo mi objeto es hacer reflexionar sobre nuestra realidad política hoy, empiezo precisamente por su úlimo párrafo: Las naciones de nuestros días no pueden impedir que en su seno las condiciones sean iguales; pero depende de ellas que la igualdad las conduzca a la servidumbre o a la libertad, al saber o a la barbarie, a la prosperidad o a la miseria.

Ya con anterioridad tal como resalta el prefacio ha dicho que en cuanto libertad e igualdad siempre compiten -algo en lo que no pensamos demasiado- la igualdad puede llevar a aceptar diferentes formas, más o menos evidentes, de coerción propiciando que las personas prefieran la igualdad en servidumbre a la desigualdad en libertad.

Esta cuestión se hace hoy evidente para nosotros ya que pienso que de forma torticera también estamos en una democracia pendiente de destruir la que se constituyó en 1978 y lo hace llevando a una servidumbre que se confunde con libertad, pero que es en realidad preferir la irresponsabilidad, sin apreciar que al final del proceso no hay libertad alguna y la dictadura se evidenciará  ya formal y totalmente. Siervos y presos.

Como en toda serie, continuará.




jueves, 21 de julio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO LOS CLÁSICOS. V

Como el diálogo que nos muestra Platón sobre la República y la justicia es muy extenso y el estilo en él es el volver en distintos momentos sobre temas ya tratados, es imposible en una entrada acertar a un resumen adecuado y en conjunto sobre cada tema, más si además uno de los objetos del diálogo es precisamente ir demostrando la conexión de las cuestiones o temas desarrollados. Mi objeto es el hacer ver que desde el punto de vista de la naturaleza humana, sea cual sea la civilización de cada momento y los avances técnicos y científicos, sigue siendo prácticamente la misma. De otro lado, a medida que trasladaba los párrafos que elegía, en mi cabeza resonaba la palabra educación como solución y como problema.

Platón o Sócrates, como se quiera, también trata de la educación en varios momentos del diálogo y en uno de ellos se refiere a los malos filósofos y a los sofistas y también a la educación. Escojo de modo discontinuo; en el primero que parte de la verdad como amor principal del filósofo y de la preocupación por el ser, dice Sócrates:

...¿No es cierto que este hombre no se detiene en la mayoría de las cosas que parecen existir, sino que prosigue su camino y no cede ni renuncia a su amor hasta alcanzar la naturaleza misma de lo que existe, precisamente en aquella parte de su alma a la que conviene (y conviene por afinidad) intimar y tener contacto con la verdadera realidad? Por ese medio engéndrase la inteligencia y la verdad, procurándose así, en lo sucesivo, conocimiento, vida y alimento verdaderos que le preserven de los dolores del parto.

En el siguiente punto dice: 

Conviene examinar- proseguí- el motivo de que se corrompa en muchos esa naturaleza hasta el punto de que solo sean unos pocos los que escapan al apelativo de miserables para recibir el de inútiles. Y después de esto, vendrá la consideración de los que imitan esta misma naturaleza y se aplican a su actividad característica, lo cual permitirá comprobar cuáles son las almas que dirigiéndose a una ocupación de la que son indignas y para la que no están preparadas, delinquen abiertamente y procuran a la filosofía ese general descrédito a que tú te refieres.

Naturalmente, donde hay referencia a la filosofía cabe aplicar lo que se dice a cualquier otra ciencia o actividad. Más adelante sigue:

- También la corrompen y la apartan-proseguí- todas esas cosas que consideramos como bienes: la belleza, la riqueza, la fuerza del cuerpo, los parentescos que deciden en el gobierno de la ciudad y otras circunstancias por el estilo. Ya comprendes lo que quiero decir.

Partiendo de comparaciones entre que las plantas o animales que crecen en un medio poco adecuado y los hombres que viven en un régimen de vida que no es el suyo llevan peor esa situación que una naturaleza más débil, dice: ¿Convendrá, pues, Adimanto- dije yo- aplicar el cuento a las almas y decir que las más vigorosas se vuelven malas en grado eminente cuando reciben una mala educación? ¿O piensas que los grandes crímenes y la perversidad consumada  prenden mejor en un alma indigna que en un alma fuerte destruida por la educación? ¿Acaso una naturaleza débil podrá ser causa de grandes bienes y de grandes males?......

....... Y yo creo que si la naturaleza filosófica a que nos referimos recibe una educación conveniente, verán acrecentada en sí misma, necesariamente toda clase de virtudes. Ahora bien: sembrada, criada y alimentada en un lugar no adecuado, se desarrollará en sentido contrario, a no ser que algún dios le preste su ayuda. ¿O es que tú adoptas la opinión de la mayoría, que piensa que algunos jóvenes son corrompidos por los sofistas y concretamente por sofistas que de modo particular actúan sobre ellos? ¿No estimas como más lógico el que sean mayores sofistas quienes hacen tales manifestaciones, los cuales saben educar y moldear a su gusto a jóvenes y viejos, a hombres y mujeres?

- ¿Y en que ocasión lo hacen?- preguntó.

- Pues cuando reunidos en gran número en las asambleas, en los tribunales, en los teatros o en cualquier otra concentración pública, aprueban o desaprueban a gritos y con muchos estruendos algunos de los dichos o de las acciones cometidas, La gritería y los aplausos resuenan en la bóvedas y aumentan el estruendo de las censuras y alabanzas. ¿Cuál piensas que será el estado de ánimo del joven en una situación así? ¿O de qué naturaleza habría de ser la educación recibida para que ese joven se mantuviese firme, como un náufrago que no se deja llevar por la corriente de las censuras y de las alabanzas? ¿Es posible que se deje arrastrar por esa misma corriente y no llame buenas o malas acciones de aquellos, imitándolas en su totalidad?

- No hay duda que así procederá. 

Sócrates -dijo:

-Sin embargo-proseguí-, aún no he hecho alusión a la prueba más importante

-¿Y cuál es? -preguntó.

- La violencia de que hacen uso estos educadores y sofistas cuando no son capaces de convencer con sus palabras .¿O no sabes acaso que al que no obedece le castigan con la pérdida de su reputación, de sus bienes o incluso de su vida?

Ya hay bastante, estimo, de los griegos, aunque a no dudar no dejaríamos de encontrar motivos para seguir. Repasaré otros clásicos.



jueves, 14 de julio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO LOS CLÁSICOS. IV

Seguiré hoy en la línea de las tres anteriores entradas, todavía con Platón y sus diálogos sobre la República o de la Justicia y con la forma de gobierno de la democracia. En la segunda de  estas entradas, empezaba recogiendo una parte en la que Adimanto a lo dicho por Sócrates nos decía: "de esta manera se produce el establecimiento de la democracia, unas veces haciendo uso de las armas, otras por el temor que se apodera de los demás y les obliga a retirarse."

Esta afirmación venía de que, con anterioridad, Sócrates había dicho: La democracia se origina, a mi entender, cuando los pobres después de vencer a los ricos, a unos les dan muerte, a otros los destierran y a los demás les reservan equitativamente cargos de gobierno que, en este sistema, suelen otorgarse por sorteo.

Traigo aquí esta parte del diálogo porque en el transcurso de los diálogos en relación a la igualdad como fruto de la democracia se hace referencia en muchas ocasiones a pobres y ricos y ahora quiero poner algo de lo que dice Aristóteles en La Política:

Al decir de los partidarios de la democracia, la justicia está únicamente en la decisión de la mayoría; y si nos atenemos a lo que dicen los partidarios de la oligarquía, la justicia está en la decisión de los ricos, porque a sus ojos la riqueza es la única base racional en política. De una u otra parte veo siempre la desigualdad y la injusticia. Los principios oligárquicos conducen derechamente a la tiranía; porque si un individuo es más rico por sí solo que todos los demás, ricos juntos, es preciso, conforme a las máximas del derecho oligárquico,  que este individuo sea soberano, porque solamente  él tiene derecho a serlo. Los principios democráticos conducen derechamente a la injusticia; porque la mayoría, soberana a causa del número, se repartirá bien pronto los bienes de los ricos, como he dicho en otro lugar.

Finaliza Aristóteles en este Capítulo I del Libro Séptimo De la organización del poder en la democracia y la oligarquía, diciendo una frase que puede dar mucho que pensar, sobre todo según como se considere la igualdad y la justicia de acuerdo con la consideración que se tenga de la igualdad. Dice: La debilidad reclama siempre la igualdad y la justicia; la fuerza no se cuida para nada de esto.

Vuelvo a Sócrates y la situación del joven que empujado por la oligarquía alcanza un sentimiento de pudor que  endereza su vida pero en la que pronto aparecen otros deseos. Y unos comentarios más adelante dice:

Después de vaciar y de purificar el alma de este joven, cual si se tratase de un iniciado en grandes misterios, llevan a él un gran acompañamiento de figuras coronadas, entre las que se cuentan la soberbia, la anarquía, el desenfreno y la desvergüenza. Y las llenan de encomios y de halagos, llamando por ejemplo a la soberbia, buena educación; a la anarquía, libertad; al desenfreno, magnificencia y a la desvergüenza, virilidad. ¿Y no es de este modo, -pregunté-como el joven deja de satisfacer sus deseos necesarios en los que había sido inculcado, para volver a la vista de la libertad y a la disolución que suponen los placeres innecesarios e inútiles.?

Acabo con un párrafo posterior:

Como que pasa su vida-añadí- ininterrumpidamente entregado al primer deseo que se le presente, bien embriagado tocando la flauta o bebiendo sólo agua y desnutriendo su cuerpo, bien ejercitándose en la gimnasia e incluso reduciendo al mínimo su actividad y despreocupándose de todo, cual si pensase únicamente en la filosofía. Muchas veces participará en la administración pública y, subido a la tribuna, dirá y hará todo lo que se le antoje. Pero llega un día en que siente envidia de los guerreros y allá se va a la milicia; o se entrega a los negocios, si la ocasión le es propicia. Así, pues, no hay nada ordenado ni invariable en su vida, que, por encima de todo, le parece agradable, libre y feliz, y así la llama y usa de ella.

Como siempre mucho sigue a esto, y a poco de esta parte pásase a hablar de la tiranía, no sin apuntar antes que este modo de vida descrito se verá con admiración tomándolo como modelo.


domingo, 10 de julio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO LOS CLÁSICOS. III

Comprendo que en estas entradas en las que prefiero reflejar, en las versiones traducidas, el texto tal como los clásicos lo producen, no sean lo más ameno, pero estamos viendo que la democracia es su protagonista. Los textos nos revelan una evolución de los regímenes o formas de gobierno. En nuestra realidad la evolución se está produciendo, éramos niños con un juguete nuevo, pero siempre los hay más mayores y más malos y no educados como lo hicieron nuestros padres o nuestros maestros. Creo cada vez con más certeza, cosa que parece imposible, que no hay democracia si no hay hombres éticos y morales y preparados para el gobierno, con sentido preciso de la igualdad matizada por la equidad y la buena educación libre y sin ánimo de dominio o extinción de la personalidad; ésta es precisamente la base  de la igualdad y la libertad, sin que la que no existe democracia de verdad. Y hay que decirlo cuando no es así y repasar nuestra herencia de la anterior sabiduría y experiencia.

Los diálogos de Platón son una fuente de conocimiento de lo que ocurre cuando no son ílos mejores los que gobiernan y la educación se pervierte.

martes, 5 de julio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO LOS CLÁSICOS. II

La democracia además de sus varios sentidos bien se refiera desde un punto de vista liberal o social comunista, es también una figura sacralizada por la contemplación de la democracia americana por los franceses y, quizá, por el máximo representante Tocqueville, del que en algún momento habrá que hacer referencia. Pero voy a seguir por los clásicos griegos Platón y Aristóteles ya que ambos se ocupan de las distintas formas de gobierno y en los que quedan claramente señalados los vicios o corrupción de cada una de ellas, centrándome en la  democracia, que, en mi opinión contemplo hoy bastante presentes. 

Platón a través de los diálogos de Sócrates  explica cómo los vicios de cada forma conduce a otra. Así de la monarquía se va a la timocracia, de ella a la aristocracia, de ella a la democracia y los de ésta conducen a la tiranía. Sin embargo de la democracia en Platón y Sócrates es más difícil seleccionar como hice en la entrada anterior, por lo que ahora transcribiré será más extenso y sin cortes para que el lector pueda tener más información y ver el método socrático de ir a conclusiones que conducen a un final diferente. Veamos parte del largo diálogo de Sócrates con Adimanto, partiendo del segundo:

De esta manera, -dijo -, se produce el establecimiento de la democracia; unas veces haciendo uso de las armas, otras por el temor que se apodera de los demás y les obliga a retirarse.

- ¿Podrás indicarme entonces- pregunté- cuál será el carácter distintivo de este régimen y cuál su constitución? Porque está claro que el hombre que se corresponda con él se presentará como el hombre democrático.

- Sí lo está- contestó.

- En primer lugar ¿no contará el régimen con hombres libres y no se verá inundada la ciudad de libertad y de abuso desmedido del lenguaje, con licencia para que cada uno haga lo que se le antoje?

-Eso es lo que dicen- afirmó.

-Si esa licencia existe, es evidente que cada uno dispondrá su propia vida en la ciudad de la manera que más le guste.

-En efecto

-Creo yo- añadí- que en un régimen de esa clase habrá hombres de todas las procedencias.

-¿Cómo no?

-Es muy posible- dije yo- que sea también el más hermoso de los regímenes. Pues así como resplandece hermosura  un manto artísticamente trabajado y adornado con toda clase de flores, no otra cosa ocurre con un régimen en el que florecen toda clase de caracteres. Y quizá -proseguí- haya muchos que como los niños y mujeres enamorados de todo artificio, consideren ese régimen como el más bello.

-Dese luego-dijo.

-¡Ah!, mi querido amigo -exclamé -, la ciudad de la que hablas es la más apropiada para toda clase de  regímenes políticos. 

-¿Por qué?

-Porque esa misma licencia permite toda clase de constituciones. Lo cual hará posible organizar la ciudad a gusto de cada uno, al modo que hacíamos nosotros. Vaya, pues, quien quiera un régimen democrático, donde podrá elegir. como en un bazar, el sistema que más le agrade. Una vez que lo haya elegido, se asentará en él y se adaptará a sus leyes.

-Quizá -dijo-no carecería de modelos para obrar así.

-El que en esa ciudad no haya necesidad de gobernar -argüí-, ni de que se imponga esto a quien pueda hacerlo, como tampoco de ser gobernado, si uno no lo desea, o el no entrar en guerra cuando los demás así lo hacen, o el mismo hecho de no vivir en paz, si así lo quieres, a despecho de que la prefieran los otros, e incluso aunque la ley te prohíba gobernar y juzgar, el prescindir de esas mismas acciones, ¿no te parece todo ello verdaderamente extraordinario y agradable, ya sin parar mientes en otra cosa?

-Posiblemente lo sea - contestó, por lo menos de primera intención .

-Pues qué, ¿no resulta admirable la mansedumbre con que se reciben a veces los castigos? ¿O es que no has visto que en un régimen como este a hombres que, después de haber sido condenados a muerte o al destierro, permanecen todavía en la ciudad y siguen paseando por ella cual si fueran héroes, entre gentes que ni les prestan atención ni se preocupan de mirarlos?

-He visto a muchos -repuso.

¿Y te has fijado en esa indulgencia reñida con todo espíritu mezquino, pero que desdeña cuantas cosas exigíamos nosotros para la fundación de nuestra ciudad, hasta el punto de quien no dispusiese de una naturaleza extraordinaria no podría convertirse en un hombre de bien, de no haber jugado de niño entre cosas hermosas que le inclinasen luego a otras semejantes? Parece como si se  pisotease todo ello con verdadera generosidad, sin pensar en la educación que han recibido los que llegan a ostentar los cargos públicos. Muy al  contario, se prodigan honores  a todo aquel que pregona una sola cosa: su favorable disposición hacia la multitud.

-Mucha generosidad revela eso -dijo.

-Pues estas y otras análogas -advertí- son sus características de la democracia. Se trata, según parece de un régimen agradable. sin jefe, pero artificioso que distribuye la igualdad tanto a los iguales como a los que no lo son.

-Es bien comprensible lo que dices afirmó.

Por hoy me detengo aquí, pues se pasa a un punto XII donde continúa el diálogo, no sin apreciar cierta "retranca" en Sócrates, pues pensando en España como hago, encuentro características de esta democracia. Pero, el  texto aquí y su pensamiento, lectores, libre o según educación. Seguiremos, si así lo quieren, al menos yo seguiré.


miércoles, 29 de junio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO A LOS CLÁSICOS I.

Como no me gusta nada el panorama general y más directamente el español, inicio, quizá una serie inspirada por ello y por el repaso de los clásicos. Hoy, básicamente, leyendo a Platón  y sus díalogos en La República y la justicia.


La selección de partes de las obras o diálogos de Platón no son conclusiones definitivas, siempre queda algo dado el estilo y continua controversia entre Socrates y el resto de dialogantes, y es, por tanto una elección de aquello que coincide con nuestra opinión o pensamiento. 

Elijo pues de este modo:


Dice Socrates, dialogando sobre lo justo y lo injusto : Por consiguiente, Trasimaco - dije yo- cualquiera que ejerce una función de gobierno,  en cuanto tal gobernante, nunca examina ni ordena lo que a él mismo conviene, sino lo que conviene al gobernado y subdito suyo. Y dice lo que dice  y hace lo hace mirando a este y considerando lo que le conviene y le resutta apropiado.


Falta aquí algo que es de destacar desde un punto de moral y virtud que al hacer esto el gobernante también hace lo que le conviene personalmente. Por ello en otro momento de diálogo dice Socrates a Trasimaco: 

Por eso precisamente -  repuse yo-, los buenos no quieren gobernar ni por dinero ni por honra; y ni siquiera alcanzando limpiamente una recompensa por el ejercicio de su cargo quieren que se les llame asalariados,  o acaso ladrones si ellos mismos se apropian algo del gobierno secretamente. Como no son ambiciosos, tampoco les mueve la honra. Es preciso, pues, que les incite a ello la necesidad y el castigo, si han de llegar de algún modo al gobierno; de donde resulta que se estime indecoroso el procurarse voluntariamente el poder,  sin que medie fuerza coactiva. El mayor de los castigos consiste en ser gobernados por el más indigno, caso de que los buenos no quieran gobernar; por  temor a aquel, me parece a mí  que gobiernan, cuando gobiernan los hombres virtuosos, los cuales aceptan  entonces el gobierno no como un bien ni como si fuesen a darse con él buena vida, sino a manera de algo necesario, ya que no se dispone de otros hombres mejores y ni siquiera semejantes a ellos. Pues posiblemente, si existiera una ciudad  de hombres buenos,  habría lucha por no gobernar como ahora la hay para gobernar, y entonces se mostraría claramente que el  verdadero gobernante no ejerce el cargo para mirar por su propio bien,  sino por el del gobernado; de modo que todo hombre inteligente preferiría mejor que otro trabajase en su provecho que tener que trabajar él por los demás. ....

Añado ahora, como complemento final, breves citas de Aristóteles en La Política:


El Estado no es virtuoso sino cuando todos los ciudadanos que forman parte del gobierno lo son...


La virtud general no es más que el resultado de la virtud de todos los particulares.


Busqué pensando en España y sigo pensando en ella. ¿ Por qué  será?

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