Expuesto el pensamiento de Pareto reflejado en el trabajo de Rosendo Bolívar, sigue exponiendo el de Mosca, italiano como Pareto, pero con más acción política, que reitera ideas ya expuestas en las dos anteriores entradas como la común de dos clases: la dominante y la dominada. Critica tanto el marxismo como la democracia. También en él se presenta la de la existencia en las élites de una clase especial o una minoría organizada y que la necesidad de ésta permanece en las democracias y que es ella la que conserva el control real y efectivo del Estado.
Yo diría, que es como considerar que dentro de la élites existe a su vez una élite como grupo organizado y por tanto dirigente y con más poder que el resto y que cuando adquiere poder en las instituciones públicas es la que controla el Estado; de modo que hemos de recordar las formas de mantener el poder reflejadas por Pareto y que como ocurre en España, hoy, para ello hay que acudir al pacto o al acuerdo entre partidos o élites.
Se muestra partidario del liberalismo como punto medio entre la aristocracia y la democracia, pues en él dice que los funcionarios son elegidos desde abajo, es decir bien directa o indirectamente por los subordinados y se hace sobre un conjunto de hombres sabios, experimentados, responsables y devotos que son más capaces de gobernar; también que la minoría aristocrática se caracteriza por tener autoridad pero no poder irrestricto.
Pienso que Mosca que rechaza la utopía del marxismo y la democracia, incurre también en ella, pues la realidad, igualmente, siempre crea conjuntos de élites que hoy se nos muestran alejadas de las clases militar o religiosa más presentes en la dictadura franquista y la presencia del poder de los partidos políticos se ha acentuado, mientras que esos hombres que expresa que debían gobernar se han ido alejando de la política y se ha incrementado la mediocridad en nuestros dirigentes, de modo que ellos no nacen del saber sino de su burocracia o devoción al jefe, sin que la democracia funcione en su seno.
Frente a la minoría organizada se refiere a una mayoría desorganizada y reflexiono, una vez más, que ello surge de que la, prácticamente, única forma de participación política de los ciudadanos es la de los partidos políticos que, sobre todo si alcanzan el poder, controlan las instituciones civiles y hasta los sindicatos, más de funcionarios que de "obreros" y que responden al partido
También Rosendo Bolívar nos dice: Para Mosca, una organización política relativamente perfecta es aquella donde quienes detentan el poder supremo poseen una posición económica independiente. Más aún, las características predominantes de la clase política consisten en su actitud de dirigir, así como en sus cualidades o condiciones intelectuales, morales, económicas y militares.
Y destaco el punto por la referencia a la independencia económica, ya que el intelectual independiente económicamente en la actualidad resulta molesto para los partidos políticos por ser imprevisible frente al dependiente; de modo que hoy lo que se trata es no sólo de crear dependientes económicos, sino también otras formas de dependencias.
Muchas cosas más hay en Mosca que se pueden reflejar, por ejemplo que la clase política no justifica su poder con sólo tenerlo de hecho sino que procura una base moral, pero creo que hoy precisamente no es esa su justificación pues la moral cristiana ya no tiene el peso anterior y las éticas partidistas surgen a conveniencia o como obligaciones para las mayorías, pero no para la clase dominante que se enriquece y que si ya no muestra el poder como hereditario de modo personal o familiar, que también, sí sitúa a sus peones en posición de volver a alcanzar el poder si lo pierde.
Igualmente destaca la importancia de la clase media y también en la actualidad habría que reflexionar al efecto y si no es esta clase la más atacada y conducida hacia el funcionariado como solución económica, pero hoy dependiente en grado sumo, con infracción clara de todo principio de neutralidad o independencia. De este modo, la clase no dominante, aunque intelectualmente formada, pasa, sin apenas conciencia, a la dependencia del político. Y con la creación de una organización politizada y de libre nombramiento tampoco es sólo la clase media preparada, sino cualquiera fiel al partido, y la preparación educativa e informativa se dirige más a crear ignorantes que sabios. También hay en él, como en Pareto, la cuestión de la renovación de la élite política con las clases inferiores o dominadas.
Otro punto muy interesante es el que se ocupa de La falsa ilusión de sufragio universal donde se expone lo siguiente; La democracia parlamentaria, según la concibe Mosca, se basa en el supuesto jurídico de que el representante es elegido por la mayoría de los votantes. Sin embargo, los hechos revelan algo muy distinto. Cualquiera que haya tomado parte en una elección sabe muy bien que el representante no es elegido por los votantes, sino que, en general, se hace elegir por ellos: o bien, si esta formulación resulta demasiado desagradable, lo hacen elegir sus amigos. De un modo u otro, una candidatura es siempre obra de un grupo de personas unidas por un propósito común, de una minoría organizada que inevitablemente impone su voluntad a la mayoría desorganizada.
Acabo, para no extenderme más y poniendo el acento en cuestiones que entiendo se dan en nuestra actualidad, y así se manifiesta que si la clase política no se renueva se aísla y el aislamiento produce la degeneración y hace que pierda la aptitud para atender los asuntos propios y los de la sociedad y el régimen político se desploma. Y digo yo siempre que ese no sea el propósito de la elite dominante en el partido cuando vemos la ilegalidad e inconstitucionalidad constantes.
Una vez más, cada uno que reflexione con objetividad. Todo esto, de una forma u otra, lo conocen los intelectuales propios o dependientes de la clase política y lo utilizan bastardamente.