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viernes, 12 de abril de 2019

LA MACROPAELLA SE CELEBRA SIN AUTORIZACIÓN

Al final desmadre total, desafío "empresarial", carencia de autoridad, fiesta celebrada, con asistencia y contemplación de la policía local y vecinos burlados.

Esta era la publicidad y venta de entradas. Para honor de Valencia ¡la mayor fiesta de Europa¡

Habrá que hablar de la indefensión del ciudadano. Si hay más noticias sobre la fiesta las enlazo.

Consecuencias 


En resumen, aquí tienen los distintos aspectos que resultan de la cuestión y, en definitiva, cómo una institución pública claudica del derecho y se somete a un interés particular y crea un problema que va a ser incapaz de solventar con los medios que tiene. Para mí, aún comprendiendo que en la situación producida y el no prever una acción que impidiera el acceso, era mejor permitir el evento.

Pero ¿ qué imagen nos queda en general?

Sólo queda saber si una multa ejemplar corta para el futuro estos desafíos al derecho y la autoridad pública.

jueves, 11 de abril de 2019

¿PODERES EJECUTIVOS, EJECUTORES O PÁNFILOS?

Una de las cuestiones de comentario en este blog es el del ruido, el botellón y la juventud. No voy ni mucho menos a ser ecléctico y enfocar el tema tratando todas su vertientes. Soy un anciano y no trago para nada los comportamientos actuales de falta de respeto a los derechos fundamentales de la persona, los ataques a su intimidad, a su derecho al descanso y a la convivencia. Mi sentido del derecho es el que es debido a mis vivencias y estudios. ya no lo puedo cambiar, sobre todo porque es evidente que mis intereses y derechos no casan para nada con los mal considerados como derechos de los jóvenes o de los empresarios que utilizan el espacio público para obtener un beneficio y lo hacen a costa de nuestros derechos y perjudicándonos física y moralmente.

domingo, 18 de julio de 2010

MUNICIPIOS COSTEROS, SERVICIOS Y PROGRESO

Estos días en la prensa diaria valenciana ha sido objeto de comentario, tras ahogarse una persona al intentar salvar a una niña, que los vigilantes de las playas y las postas sanitarias empezaban su actividad a las once de la mañana y que las primeras horas de playa y baño no contaban con el servicio. Este hecho siempre me ha llamado la atención y lo he considerado un importante fallo administrativo, pues personas mayores y familias de niños pequeños, escogen las primeras horas para su baño diario y, por tanto, no tienen información sobre peligros, bien sean corrientes o bien medusas o cualquier otro tipo de incidencias. Es decir a primeras horas de la mañana las medusas te pueden picar sin que tengas a mano la debida atención.

Pero el hecho me ha hecho pensar en los cambios habidos en los municipios y localidades a los que desde mi infancia he venido pasando mis veranos. Los cambios en Mallorca o en Denia de los años cuarenta del pasado siglo a la actualidad son muchísimos y, al mismo tiempo, que se ha ido creciendo han ido creciendo las necesidades y servicios impensables en otros tiempos constituyen hoy exigencias claras de los ciudadanos. Los tiempos de crecimiento urbanístico parecen haber pasado y se imponen las limitaciones en el crecimiento y también en los ingresos municipales, que tienen que buscar fuentes distintas que las de la construcción para financiar sus gastos y para prestar esos servicios, hoy corrientes y antes impensables.

La crisis económica está ahí, pero también la actividad política se hace más presente que en los años citados en los que la dictadura se justificaba simplemente con la paz y tranquilidad posterior a la guerra civil. Hoy el político se ha de justificar diariamente ante los ciudadanos para conseguir su voto y ante los constantes requerimientos de una oposición que destaca la carencia de servicios que en sus tiempos de gobierno no llegó a prestar nunca. La evidencia de las carencias y la muestra de los fallos son pues armas arrojadizas por la oposición municipal y los ciudadanos adquieren conciencia de las mismas y comparan los servicios con los incrementos en impuestos y tasas municipales.

Los pueblos que antes eran un oasis de paz y tranquilidad, sus playas solitarias, soy hoy zona de bulla y concurrencia permanente, apoyadas en los chiringuitos y demás construcciones en la zona marítimo terrestre o en sus aledaños. Las zonas de descanso de los años anteriores, son hoy zonas de ocio y diversión y el descanso no es el valor mayormente perseguido por una juventud alejada de la posguerra antes señalada.

De este modo, las zonas playeras se han visto invadidas de construcciones, casitas de verano, bares y restaurantes que han pasado de ser objeto de simple autorización de temporada a ser concesiones. Las playas antes vírgenes tiene ahora paseos marítimos y la gente se ha acostumbrado a acudir a estas zonas, en cualquier época del año y a disfrutar de un buen baño y una agradable comida o refresco. Lo que fue privilegio de unos pocos constituye hoy un servicio popular.

Pero este mismo progreso y actividad han llevado a unos abusos en contra de la legalidad, que primero ha hecho que muchas propiedades públicas de las zonas playeras y de marjales, hayan desaparecido adsorbidas por las propiedades privadas lindantes o por las urbanizaciones. Caminos “privados”, de acceso a las propiedades próximas a la playa, no han podido preservar su status, pues bien nunca debieron tener el carácter de privados o bien porque se convirtieron en zonas razonables de acceso a la playa. De otro lado, las diferencias políticas entre partidos, han hecho que la Administración del Estado haya intervenido en estas zonas playeras con más de sesenta años de retraso y de pronto advierte que estas construcciones están en zona marítimo terrestre y ha provocado deslindes, derribos, finalización y revisión de concesiones y una importante parte de la actividad económica de estos municipios se ha visto afectada y, además, ha visto que el trato no es igual en unas partes que otras del territorio nacional. Los organismos oficiales de la Administración del Estado que durante años o quizá un siglo casi no estaban presentes, de pronto aparecen en defensa de la legalidad allí donde hay un rédito político.

De otro lado, mientras unos servicios, estos que son rentables, proliferan, otros son incapaces de ser prestados con eficacia, las basuras, los residuos aumentan, las expropiaciones para permitir el acceso a las urbanizaciones permitidas se eternizan, los servicios policiales son insuficientes y los pueblos no son capaces de adsorber el tráfico rodado que los inunda. El automóvil lo ha cambiado todo. Hoy todos tienen derecho a estos “disfrutes”, pero la realidad es que la razón primaria que hizo de la mayor parte de estos municipios costeros un lugar de descanso y veraneo ha dejado de existir y lo que se disfruta hoy nada tiene que ver con lo que se disfrutaba en el pasado. Mientras, las administraciones municipales han crecido desorbitadamente y son fuente insaciable de gastos y necesidades para satisfacer al monstruo burocrático en que se han convertido, sobre todo al ser también fuente de colocación de amigos y partidarios políticos. Muchos extranjeros abandonan ya estas zonas de residencia y su calidad va descendiendo de modo evidente, pues se han convertido en refugio de gente poco recomendable.

¿En realidad se ha progresado?

lunes, 24 de mayo de 2010

MI HEMEROTECA: Las escopetas cargadas.

El atropello de un niño cuando un camión daba marcha atrás en una zona de depósito de contenedores provenientes del tráfico marítimo, estaba detrás del último artículo de esta sección de Mi hemeroteca. Pero unas muertes por  disparos de escopeta realizados por un desiquilibdado y otros asuntos, dieron lugar en 19 de febrero de 2000 a la publicación en Las Provincias de este otro artículo:

Acontecimientos sociales tales como las muertes del Cabañal, los incidentes raciales de El Ejido, el corte en el suministro de agua en la ciudad, ponen de relieve que la escopeta de Ramón Tatay no es la única que está cargada y, una vez más, el apuntar el hecho no supone ser agorero, sino la intención de suscitar la reflexión y, si fuera posible, la adopción de medidas y soluciones. Como tantas otras veces, mi discurso tiene como elemento sustancial destacar la importancia de una buena Administración pública como institución jurídica y social y resaltar el abandono y desconsideración de que es objeto y no resulta fácil hacerlo, pues, forzado a resumir, uno puede dar la sensación de ser un catatrofista.

En el caso de Ramón Tatay quedan en cuestión los elementos destinados a determinar las condiciones por las que una licencia de armas puede ser concedida, renovada o denegada y la gestión de dicha función está encomendada a empresas privadas, sin perjuicio de que la decisión apoyada en dichos elementos es de una autoridad pública. En el caso de El Ejido es todo el control de la situación social y jurídica de los inmigrantes y de policía y orden público el que queda en cuestión. El corte de suministro de agua evidencia que la inspección, control y dirección, en su caso, sobre la gestión de un concesionario de un servicio público y  la gestión de éste, en sí misma, han dejado que desear.

Pero lo realmente grave no es que se produzcan estos hechos que podían ser aislados o casuales, sino que sean evidencia de un fallo general en las concepciones políticas o incluso jurídicas que se adoptan para la ejecución y cumplimiento de los fines sociales que se persiguen o de las bases constitucionales que conforman nuestras instituciones públicas e, incluso, nuestro Estado de Derecho. Otros hechos o situaciones evidencian la existencia de otras escopetas cargadas; así el sistema educativo en general hace aguas, en cuanto siendo la base de la formación de los niños y jóvenes que en el futuro regirán nuestras instituciones públicas, pueda quedar configurado como una mera guardería o fomentar la dictadura de niños y padres sobre profesores o entenderse como una formalidad a cumplir para acceder al trabajo o al empleo o conformar sus programas y conntenidos de modo que sean "asequibles" y fáciles o se tienda a conformar a todos o a configurar contenidos disciplinares carentes de base científica o histórica, eliminando las opuestas; situación que trasladada a la enseñanza universitaria presenta otros perfiles también importantes para el futuro de nuestros hijos y nietos, pero no en sentido individual sino social, colectivo e institucional por la capacidad de sus dirigentes y por sus propias concepciones. ¿Qué podemos decir, por ejemplo, del caos circulatorio que nos circunda? ¿no son las motos armas tanto o más peligrosas que las escopetas? ¿Cuántas muertes por accidente de circulación pueden tener la misma raíz y falta de control que las del Cabañal? Sin embargo, frente a ellas, por cotidianas, no nos sorprendemos de la misma manera que lo hemos hecho con éstas. ¿Qué diríamos de una sociedad que fomenta el consumo de alcohol o de una Administración pública que permite que patio sí, patio no de nuestros barrios residenciales, cuenten con un bar, pub, disco- bar o discoteca? ¿Qué pensar de la que fomenta la ganancia fácil y rápida sin parar mientes, o propugna el egoísmo a fuerza de individualista o el derecho sin obligaciones o aportación común?

No es preciso seguir exponiendo cuestiones que cualquier ciudadano ve y, peor aún, soporta callado, ya, por la impotencia e inutilidad de sus quejas. ¿Nos sorprenderemos, pues, cuando utilizados estos problemas se fomente el extremismo y la reacción desorbitada? ¿Lo haremos de las abstenciones en las votaciones electorales o del progreso de posturas exremistas?

La realidad nos muestra que en todas las cuestiones apuntadas y las dejadas en el tintero existe una necesaria actuación política y administrativa y, por tanto, que la institución que es la Administración pública tiene que intervenir recogiendo información, analizando, regulando, ejecutando, controlando, revisando, proponiendo decisiones o decidiendo en su caso y, para ello, debe ser una estructura profesional y permanente, no sometida a los vaivenes políticos, basada en el mérito y la capacidad y con su parte de poder y responsabilidad para equilibrar el conjunto que forma con los gobiernos políticos y que constituye el poder ejecutivo. Pero estos factores que son una exigencia constitucional, se ignoran conscientemente, porque nadie se cree el sistema establecido y es más cómodo esconder la cabeza o cerrar los ojos o rodearse de la fidelidad absoluta del "amigo" o "deudor" que escuchar la molesta advertencia de Pepito Grillo, que parece restarnos capacidad y poder o limitar nuestra "libertad".

Creo que aún hay muchas escopetas cargadas y que los asuntos aquí permanecen aún en Valencia y en España. Respecto de la primera basta con leer  esta referida a las armas y pubs y estas relativas al alcohol y macrobotellón, o esta otra sobre las licencias  y cierres en pubs y mal llamados restaurantes . ¿Es la crísis sólo económica?

viernes, 25 de septiembre de 2009

ALCOHOL, RUIDO Y ERASMUS.

Vivo en un barrio que fue el primero, quizá en España, en ser declarado zona acústicamente saturada (ZAS) después de un recurso administrativo y posterior contencioso administrativo, planteados por mi parte contra el Ayuntamiento, pidiendo que se me resarciera del coste de unas ventanas dobles que tuve que poner en mi domicilio para poder dormir o supervivir que es lo mismo. El Ayuntamiento fue condenado porque la situación era insostenible, los videos, grabaciones, etc. convencian al más pintado de que aquello era un desmadre. La calle abarrotada de jóvenes, muchos en la categoría de niños, bebiendo del mismo cubo de plastico, gritando, impidiendo el tráfico e, incluso, el paso de ambulancias y bomberos. Mas de 200 mal llamados pubs en la zona, uno al lado del otro y como local verdadero la calle, sin límite, pues, de cabida y expendiendo alcohol a montones y sin control. Meados, vomitos, roturas de cristales, de telefonillos y hasta entrada de botellas por la ventana de algún que otro vecino. Se publicó una norma y se reguló el tema y las ZAS, aun así hubo que llegar a Europa en la lucha contra una discoteca y el ruido en la zona y se ganó de nuevo; tras años, naturalmente.

Pero las ZAS (en este caso la ZAS), produjo la emigración del gamberrismo y de los borrachos, pues no otra cosa eran la mayoría de los jóvenes, a otras zonas. Los "empresarios" ( entiéndase expendedores de alcohol) de la zona se quejaron. "Se había atacado la economía, la libertad de empresa y el barrio estaba muerto". Los vecinos vivos al menos. Los dueños de las discotecas estaban en contra de la litrona en la calle y los de los bares o mal llamados pubs empezaron a estar en contra de los jóvenes con los coches abiertos, las botellas en la mano y la música a todo meter, porque ya no consumían y simplemente acudían al sitio saturado y montaban su propia juerga. En resumen, los otros barrios pidieron la ZAs y los dueños de los locales se oponen y el Ayuntamiento navega, la mayor parte de las veces en favor del viento empresarial y de la "economía" pero el viento de la Justicia les lleva al mar de las ZAS, pues se dan los requisitos regulados.

Así está la cosa en Valencia, bueno peor de lo descrito, pues de la litrona se ha pasado al botellón y a las cocentraciones masivas en solares, plazas, etc. y la policía controla el tráfico del lugar. Los vecinos siguen sufriendo y a las 8 de la mañana de un viernes, como hoy, aún hay aficionados al mal canto por la calles y las papeleras y suelo llenos de botellas y bolsas de plástico y a las 17 horas ya van cargados de nuevo de ambas cosas.

Pero la situación es otra ahora, hay cambios, el representante de la Asociación de "empresarios del ocio" avisa que, con la prohibición de fumar que se ha establecido, las discotecas se van a despoblar y que nos va a volver el guateque. Bueno si fuera a las horas en que se celebraban en mi tiempo, cuando apuntaba el rock, podría pasar, pero se ve que el empresario no tiene cerca, como yo y otros vecinos, estudiantes de Erasmus (Orgasmus dice un amigo) , porque vería lo que es bueno. Estudiar, no estudiarán, pero....Vean una ligera muestra





Pero se ve que esto no tiene remedio. Estaba probando el video y ha entrado mi nieta de tres años y está bailando al son del ruido. Entra otra de siete y dice que está en la discoteca. ¡Estamos apañados¡

viernes, 12 de junio de 2009

JUVENTUD Y OCIO

Los jóvenes son conscientes del rechazo social que provocan sus modos de ocio, especialmente el ocio nocturno y más específicamente el denominado “botellón”. Y los propios jóvenes sienten exagerada esta desconfianza, que creen que se ha generalizado a todos, por la conducta extrema de unos pocos. Al mismo tiempo son otros jóvenes, los mayores de dieciocho y menores de treinta, los que hacen una dura crítica a los modos de divertirse de los menores de dieciocho años, que refleja una alarma social con relación al ocio de “su generación”. La crítica no está dirigida tanto a lo que hacen para divertirse sino al modo cómo lo hacen, al descaro con el que realizan prácticas de ocio socialmente mal vistas, sobre todo en lo referente al consumo de alcohol y otras drogas.

Muchas de las críticas dirigidas hacia la juventud tienen que ver, más que con conductas concretas, con el excesivo peso o centralidad que tiene la diversión en sus vidas. La importancia de la diversión y el ocio en la vida de los más jóvenes es interpretada, en algunas ocasiones, como una irresponsabilidad, creen que en el ocio encuentran aquello de lo que carecen: la autonomía en el acceso a experiencias que les permitan el desarrollo personal.

Aunque esta actitud hacia el ocio y la importancia que tiene para los jóvenes la diversión sea tan criticada, esto no impide que se haya constituido en una de las principales señas de identidad de la juventud en su conjunto. Así, los jóvenes emancipados, cuando se les pregunta por su condición joven señalan su actitud hacia la diversión como aquello que les hace seguir siéndolo.
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Las críticas al ocio de los jóvenes suelen estar centradas en las prácticas de ocio nocturno. Ahora bien, los jóvenes practican otros muchos tipos de ocio, en diversos lugares y momentos. Precisamente, las coordenadas espaciales y temporales son las que utilizan los jóvenes para diferenciar los distintos tipos de ocio que practican. Así, establecen una distinción fundamental entre ocio nocturno y ocio diurno. Para ser más exactos, la distinción que se establece es entre las prácticas de ocio nocturno y aquellas que pueden ser realizadas en cualquier momento del día o de la noche.

Se distingue entre ocio diurno y ocio nocturno, ya que no es sólo una distinción horaria, sino que está referida al mismo contenido de las prácticas de ocio. Así, mientras las prácticas de ocio diurno están centradas en la actividad, las prácticas de ocio nocturno lo están en la relación. Por el día de lo que se trata es de hacer algo, por la noche lo esencial es relacionarse con alguien o con muchos. Por supuesto, esto no quiere decir que durante las prácticas de ocio diurno no haya relación con otros participantes en las actividades, ni que no pueda haber actividad alguna durante la noche. Pero mientras durante el día la centralidad de la práctica la ocupa la actividad concreta de ocio a realizar y en torno a ella se producen (o no) relaciones con otros participantes, durante la noche estas actividades (bailar, tomar copas, charlar, etcétera) están encaminadas a propiciar la relación con otras personas, particularmente con otros jóvenes.

El espacio es otro criterio por el que los jóvenes distinguen sus prácticas de ocio. Así distinguen entre el ocio doméstico y aquel que se desarrolla fuera de este espacio privado (en la calle, pero también en el campo o en locales públicos como el cine, el teatro, bares, discotecas, etcétera). Del cruce de estos dos criterios obtendremos tres tipos de ocio que practican los jóvenes: el ocio doméstico diurno; el ocio público diurno; y el ocio público nocturno. En principio es posible la cuarta posibilidad: el ocio doméstico nocturno. No obstante, en el discurso de los jóvenes parece que hay una identificación entre el ocio nocturno y “salir”.

El ocio doméstico diurno se constituye en torno a actividades que suelen tener un contenido lúdico o cultural y que se distinguen fundamentalmente según el grado de implicación y esfuerzo que suponen. Las actividades que conllevan menos esfuerzo son las que tienen un más alto contenido lúdico, como pueden ser los videojuegos o ver la televisión, o vinculados a la búsqueda de relajación, como puede ser escuchar música: son actividades marcadas por una actitud pasiva y por un interés centrado en la evasión. Junto a ellas encontramos otras que requieren mayor implicación y concentración, que suelen tener un contenido más cultural, como puede ser leer revistas o libros, y creativo, como las manualidades o la pintura. En general, las actividades de ocio doméstico diurno, aunque puedan constituir costumbres, no suponen una dedicación continua: son desarrolladas en los momentos en que no hay otra cosa que hacer. Incluso las más pasivas como escuchar música o ver la televisión suelen realizarse mientras se desarrollan otras actividades, como puede ser el estudiar.

Entre las actividades de ocio doméstico no suele citarse hablar por teléfono, porque se considera una actividad práctica, no ociosa. Muchas conversaciones telefónicas o envío de mensajes de los jóvenes no tienen otro sentido que constituir una práctica de ocio cuyo contenido fundamentalmente es la relación que se establece con otros jóvenes.

En este mismo sentido, el creciente uso de Internet está configurando unas prácticas de ocio doméstico en los que el elemento fundamental es la relación. Junto al uso “juego” de Internet, hay un creciente uso que gira en torno a las posibilidades de información y comunicación que ofrece. El atractivo es, en este caso, establecer contactos con personas desconocidas y diferentes, pero con las que se puedan compartir aficiones o inquietudes. Aunque el ocio centrado en las relaciones se desarrolle fundamentalmente fuera del espacio doméstico, la tecnología está abriendo a los jóvenes posibilidades de relación que se pueden desarrollar desde casa y en cualquier horario.

Muchas de las prácticas de ocio que se realizan durante el día tienen lugar fuera del domicilio. Es en estas prácticas de ocio público donde aparece de manera más clara la centralidad de la actividad en las prácticas de ocio diurnas. Siempre que se sale durante el día es para hacer algo y rara vez sólo para relacionarse. El deporte y las excursiones o la asistencia a eventos son las principales actividades de ocio que los jóvenes practican en horario diurno fuera de sus casas. El abanico de posibles actividades, no obstante, es muy variado en función de los gustos y preferencias particulares. Por ejemplo, ir de compras o simplemente mirar los escaparates de los centros comerciales es, en determinadas circunstancias, una actividad de ocio para muchos jóvenes.

El tercer tipo de ocio de los jóvenes es el se desarrolla en horario nocturno fuera de casa, generalmente los fines de semana. Estas son las prácticas de ocio más generalizadas y respecto a las que se ha generado una mayor alarma social, motivada en concreto porque estas prácticas de ocio suelen ir asociadas al consumo de alcohol y de otras drogas. Como decimos, es en este tipo de ocio en el que el elemento central son las relaciones que se establecen con otros jóvenes: quedar o encontrarse con amigos y conocidos, pero también conocer a otros, ampliar la red de relaciones personales. Si bien los jóvenes se relacionan entre sí en otros contextos, las salidas nocturnas de fin de semana proporcionan un escenario que hace posible la aparición de nuevas experiencias interpersonales, la aproximación y el contacto.

[1] En Arenilla, M. (Dir.) (2006): “Introducción“ en “Estudio sobre los hábitos de ocio de los jóvenes entre 11 y 20 años de la ciudad de Madrid”. Ayuntamiento de Madrid. Mimeografiado.

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