Mostrando entradas con la etiqueta Policía política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Policía política. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de noviembre de 2014

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y LOS PRINCIPIOS DE LEGALIDAD Y DE IGUALDAD COMO MOTORES DE PROGRESO EN EL DERECHO

Son muchas las cuestiones que en la actividad de las Administraciones públicas y de la jurisdicción contencioso-administrativa me plantean siempre serias dudas sobre su ajuste a Derecho, entendido éste pues como ordenamiento jurídico o en su complitud, que hoy más que nunca resulta de mayor complejidad. La mayoría de la veces las cuestiones que me plantean dudas lo son porque entiendo que no se aplica realmente el principio de legalidad en ese sentido amplio y completo que acabo de mencionar o porque, desde mi punto de vista o perspectiva personal, entiendo que el principio de igualdad se ve quebrantado, a lo que, con frecuencia, contribuyen en buena medida los conceptos o ideas de la cosa juzgada o de los actos firmes y consentidos. Detrás de muchas de las soluciones que, procesales o formales, el derecho ofrece, existe un claro interés burocrático, sin que deje de ser razonable la cuestión de que los temas jurídicos, sobre todo en la justicia, no estén permanentemente abiertos; interés burocrático también entendible, pero que acaba afectando a esos principios tan fundamentales ya mencionados de la igualdad y del derecho. Esta cuestión se nos ofrece mucho en materia de función pública. Creo que estos principios en el ámbito de las Administraciones públicas tienen una aplicación mayor que en el privado, contribuyen al progreso jurídico  y son, para aquéllas y para la jurisdicción, una obligación que voy a tratar de delimitar seguidamente.

lunes, 17 de agosto de 2009

NOTICIAS DE 1847 I. La policía política

Esta plaga es del todo inútil para el bien y enteramente favorable al mal. Es creación de los Gobiernos que no se atreven a subsistir en el amor de sus administrados, y pretenden sostenerse con el auxilio de los seres más envilecidos de la tierra, destinados por su desgracia a traer y llevar cuentos y chismes cuando los hay, inventarlos cuando no existen, a entrometerse furtivamente en los Templos públicos de la sociedad, y a escudriñar con mañosa alevosía todos los secretos de la vida privada de las familias. El odio con que el público mira tan perniciosa institución, es precursor de los fatales resultados que produce. Su notoriedad me excusa de extenderme en mayores detalles. Basta a mi propósito señalar esta causa como una de las que a juicio de la inmensa mayoría contribuye a nuestra degradación y miseria; de lo cual se deduce lógicamente que en años poco propicios a la producción es origen también de la carestía.

De Bona y Ureta, Juan Bedoy (1847) Vicios de toda la Administración pública influyentes en el mal estar de todos los españoles y de la carestía actual. Madrid: Imprenta de la ciudad de Burgos, p. 44-5.

Translate

Entrada destacada

Copio el prologo de la obra citada en el título, editada por el INAP en diciembre de 2023, para que mis lectores vean las razones técnicas y...