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viernes, 6 de junio de 2008

LAS RELACIONES ENTRE POLÍTICA, ADMINISTRACIÓN Y SOCIEDAD

La Administración pública ¿es una organización al servicio de “la Política” o de la sociedad? ¿Por qué esta pregunta?

Si concebimos la política como una actividad en beneficio de la sociedad, la pregunta resultaría vana y absurda, pues al servir a la política se estaría sirviendo a la sociedad. Pero la concepción de lo que es la política puede ser varia, ya que cabría distinguir, por ejemplo, entre las políticas públicas configuradas como fines públicos a cumplir por la Administración y formalizadas como normas jurídicas con valor y obligación de eficacia y dotadas, por tanto, de poder ejecutivo y de la fuerza coactiva correspondiente, y “políticas” como conductas de los políticos. Lo que nos lleva a distinguir la Política de los políticos. También la consecuencia es que existe una política formalizada jurídicamente y que constituye Derecho y otra que no lo está y puede precisamente dirigirse a burlar o subvertir a éste.

Puede que el lector se pregunte a qué viene este discurso. Pues bien tiene que ver con la corrupción política, por el asunto de Son Oms, en Baleares, denunciado por el diario El Mundo, que por sus implicaciones tiene que ver con la Política y la Administración pública y repercute en la sociedad. Y con la Administración tiene que ver porque según la versión de la política con que nos encontremos, aquélla tiene una función distinta que realizar. En el caso de corrupción que en la actualidad se nos presenta y en todos los casos de corrupción política en los que se utilizan los sistemas de subvención y de contratación administrativa para propiciar la financiación de partidos políticos o el enriquecimiento personal, resulta que se utiliza a la Administración pública como organización y a sus procedimientos para estos fines espurios. Pero lo importante es que esta utilización supone el no ejercicio por aquélla de su función garantía del Derecho y de los intereses generales.

Ello es posible porque la Política tiene sus puestos en la misma Administración pública y porque politiza y hace dependientes del político a sus niveles superiores administrativos o funcionariales, que son los que contribuyen a la configuración de las políticas públicas y al diseño normativo, procedimental y orgánico, incluyendo los pliegos técnicos de los contratos que son los que finalmente permiten las adjudicaciones contractuales a conveniencia “política”.

¿Y la sociedad? ¿qué ocurre con ella en estas situaciones de corrupción? Inicialmente parece o se aduce que se han creado empresas y empleo, que se ha insuflado dinero en la sociedad civil y que se favorece la liberalización o la iniciativa privada frente a la socialización. Pero como la realidad es la corrupción, lo lógico es que todo sea una farsa y que la Política y, en realidad, el Estado y sus Administraciones públicas se deslegitimen y la sociedad enferme.

Muchas más cosas se pueden decir respecto de la relación que constituye el título de este comentario, por lo que no descarto su utilización en el futuro, porque, como siempre, me interesa destacar el papel que la organización administrativa pública juega en el equilibrio social.

4 comentarios:

  1. pues es muy buena sus publicaciones espero que los demas opinen lo mismo a mi en especial me ayudo muchisimo siguen asi y muchas gracias por esta informacion fue de gran utilidad gracias tambien por que haigan abierto este blog

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  2. EXELENTE!! SOY ESTUDIANTE DE ADMON PUBLICA Y REALMENTE ME SIRVIO MUCHO ESTE BLOG

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