jueves, 21 de julio de 2022

PENSANDO EN LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA REPASO LOS CLÁSICOS. V

Como el diálogo que nos muestra Platón sobre la República y la justicia es muy extenso y el estilo en él es el volver en distintos momentos sobre temas ya tratados, es imposible en una entrada acertar a un resumen adecuado y en conjunto sobre cada tema, más si además uno de los objetos del diálogo es precisamente ir demostrando la conexión de las cuestiones o temas desarrollados. Mi objeto es el hacer ver que desde el punto de vista de la naturaleza humana, sea cual sea la civilización de cada momento y los avances técnicos y científicos, sigue siendo prácticamente la misma. De otro lado, a medida que trasladaba los párrafos que elegía, en mi cabeza resonaba la palabra educación como solución y como problema.

Platón o Sócrates, como se quiera, también trata de la educación en varios momentos del diálogo y en uno de ellos se refiere a los malos filósofos y a los sofistas y también a la educación. Escojo de modo discontinuo; en el primero que parte de la verdad como amor principal del filósofo y de la preocupación por el ser, dice Sócrates:

...¿No es cierto que este hombre no se detiene en la mayoría de las cosas que parecen existir, sino que prosigue su camino y no cede ni renuncia a su amor hasta alcanzar la naturaleza misma de lo que existe, precisamente en aquella parte de su alma a la que conviene (y conviene por afinidad) intimar y tener contacto con la verdadera realidad? Por ese medio engéndrase la inteligencia y la verdad, procurándose así, en lo sucesivo, conocimiento, vida y alimento verdaderos que le preserven de los dolores del parto.

En el siguiente punto dice: 

Conviene examinar- proseguí- el motivo de que se corrompa en muchos esa naturaleza hasta el punto de que solo sean unos pocos los que escapan al apelativo de miserables para recibir el de inútiles. Y después de esto, vendrá la consideración de los que imitan esta misma naturaleza y se aplican a su actividad característica, lo cual permitirá comprobar cuáles son las almas que dirigiéndose a una ocupación de la que son indignas y para la que no están preparadas, delinquen abiertamente y procuran a la filosofía ese general descrédito a que tú te refieres.

Naturalmente, donde hay referencia a la filosofía cabe aplicar lo que se dice a cualquier otra ciencia o actividad. Más adelante sigue:

- También la corrompen y la apartan-proseguí- todas esas cosas que consideramos como bienes: la belleza, la riqueza, la fuerza del cuerpo, los parentescos que deciden en el gobierno de la ciudad y otras circunstancias por el estilo. Ya comprendes lo que quiero decir.

Partiendo de comparaciones entre que las plantas o animales que crecen en un medio poco adecuado y los hombres que viven en un régimen de vida que no es el suyo llevan peor esa situación que una naturaleza más débil, dice: ¿Convendrá, pues, Adimanto- dije yo- aplicar el cuento a las almas y decir que las más vigorosas se vuelven malas en grado eminente cuando reciben una mala educación? ¿O piensas que los grandes crímenes y la perversidad consumada  prenden mejor en un alma indigna que en un alma fuerte destruida por la educación? ¿Acaso una naturaleza débil podrá ser causa de grandes bienes y de grandes males?......

....... Y yo creo que si la naturaleza filosófica a que nos referimos recibe una educación conveniente, verán acrecentada en sí misma, necesariamente toda clase de virtudes. Ahora bien: sembrada, criada y alimentada en un lugar no adecuado, se desarrollará en sentido contrario, a no ser que algún dios le preste su ayuda. ¿O es que tú adoptas la opinión de la mayoría, que piensa que algunos jóvenes son corrompidos por los sofistas y concretamente por sofistas que de modo particular actúan sobre ellos? ¿No estimas como más lógico el que sean mayores sofistas quienes hacen tales manifestaciones, los cuales saben educar y moldear a su gusto a jóvenes y viejos, a hombres y mujeres?

- ¿Y en que ocasión lo hacen?- preguntó.

- Pues cuando reunidos en gran número en las asambleas, en los tribunales, en los teatros o en cualquier otra concentración pública, aprueban o desaprueban a gritos y con muchos estruendos algunos de los dichos o de las acciones cometidas, La gritería y los aplausos resuenan en la bóvedas y aumentan el estruendo de las censuras y alabanzas. ¿Cuál piensas que será el estado de ánimo del joven en una situación así? ¿O de qué naturaleza habría de ser la educación recibida para que ese joven se mantuviese firme, como un náufrago que no se deja llevar por la corriente de las censuras y de las alabanzas? ¿Es posible que se deje arrastrar por esa misma corriente y no llame buenas o malas acciones de aquellos, imitándolas en su totalidad?

- No hay duda que así procederá. 

Sócrates -dijo:

-Sin embargo-proseguí-, aún no he hecho alusión a la prueba más importante

-¿Y cuál es? -preguntó.

- La violencia de que hacen uso estos educadores y sofistas cuando no son capaces de convencer con sus palabras .¿O no sabes acaso que al que no obedece le castigan con la pérdida de su reputación, de sus bienes o incluso de su vida?

Ya hay bastante, estimo, de los griegos, aunque a no dudar no dejaríamos de encontrar motivos para seguir. Repasaré otros clásicos.



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