domingo, 10 de septiembre de 2017

HACER POLÍTICA

Estos días en que el separatismo nacionalista se ha mostrado en toda su desnudez, sin artificios, a la espera de mostrar su imperialismo basado en la unidad de la lengua con otras autonomías, creada también mediante "normalizaciones" e imposiciones, se oye con frecuencia que la solución no se halla en la juridicidad o en la aplicación de la ley, sino en la política; entendiendo esta como el diálogo entre los partidos políticos y sin, en principio, contar para mucho con la opinión ciudadana. El derecho a decidir que se reclama para los catalanes, quizá no se reclama tanto para esa acción política separada del derecho o está por ver que se haga.
Hay pues una tendencia a separar política y derecho y ya he señalado en otras ocasiones que los políticos al ser, a través de los partidos y de los pactos e iniciativas legislativas, los que comienzan los pasos para tomar las decisiones políticas y para convertirlas en derecho o en acción, se sienten por encima de la ley y la ignoran. la Constitución, al ser la ley suprema al nacer del poder constituyente y al exigir procedimientos especiales y garantes para su reforma, es el obstáculo principal con que se topan y el impedimento a que puedan dar cualquier contenido a las leyes, por encima de sus principios básicos, en realidad por encima del Derecho en su sentido más amplio y natural. Hay que tener en cuenta que hacer política, en sentido estricto, entendido como hacer efectiva la voluntad popular y las leyes constituyentes y las restantes, implica no sólo pactar o dialogar sino legislar, gobernar y administrar y sin el ejercicio del poder ejecutivo no hay eficacia legal y no hay derecho como tal y no hay Estado de derecho. Los tribunales, sean cuales sean, al declarar el derecho y ejercer su poder, también se encuadran en una acción política, pero, en cierto modo, en ellos es de considerar que política y derecho han de estar separados, cuando la primera coincide con el partidismo o se considera como tal, así que su única referencia es la ley y el derecho, incluidas las motivaciones explícitas que las propias leyes realizan al explicar su contenido y fines.

Pero no hace falta que continúe repitiéndome en realidad todo lo he dicho antes y por ello me remito a la entrada Actividad política y derecho en la que lo que cabe decir hoy ya está dicho cuando se celebró el primer referendum ilegal en Cataluña. Releída creo que todo está contenido en la misma y sigue siendo plenamente válida hoy.

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