domingo, 17 de septiembre de 2017

ECONOMÍA O PODER

De nuevo he de hacer referencia al problema que en la actualidad representa el separatismo catalán y dado que durante bastante tiempo los políticos españoles han pensado que todo se solucionaba con dinero, he recordado una conversación que hace muchos años mantenía con un compañero economista y en la que al considerar cuál era el motor principal que movía al ser humano él decía que la economía y yo que el poder.
La situación actual en Cataluña y la actuación de los parlamentarios catalanes creo que evidencia que les importa ante todo el poder y que la economía o el dinero está en un segundo plano, ya que es el poder el que permite desarrollar las políticas económicas y el que supone la posesión de los bienes económicos. Por tanto, la autonomía ya que determina un ordenamiento subordinado a otro superior no sirve para tener el poder, sobre todo el poder de legislar en contra del ordenamiento superior y sus normas, por lo que hay que eliminar esa barrera y crear el propio derecho que permite ejercer el poder que hoy no se tiene. En suma el poder, si no se puede legalmente,  es de modo ilegal el que permite alcanzar los fines que se persiguen, de tal manera que la economía o el dinero depende de tener el poder y éste exige de leyes o normas que habiliten la acción correspondiente. Ya no es la legalidad lo que manda sino la legitimidad o su apariencia para lo que se crea el concepto del derecho a decidir o de autodeterminación, idea que nace, creo, ante el colonialismo, pero que permite, en el caso que contemplamos, mostrarse como victima e incluir en el derecho a decidir el de hacerlo en campos e intereses que van más allá de los particulares del territorio que pretende su independencia y para ello ha de hacer pensar que el ordenamiento superior se les impone, cuando no ha sido así y se eluden las vías legales para su cambio o adaptación a sus intereses y, por supuesto, a los generales y comunes a España.

El poder pues es el primer fin, pero el poder está en el derecho, el adoptado democráticamente, ya que es quien legitima las acciones y quien autoriza la coacción y la fuerza ejecutiva y cuando se renuncia a ello, cuando se permite la quiebra del principio de legalidad y cuando se entrega la educación a cada poder autónomo, hemos visto que la desigualdad está servida y la historia bastardeada. Así apenas se oye hablar del estado visigótico y su legislación, anterior a cualquiera de los reinos o de los territorios que nunca llegaron a tales, y fruto de la invasión mora y de la necesidad de defensa y heredero de la Hispania romana. Quizá conquistar el poder tenga una finalidad económica, pero es él el principio de todo.

Pero del poder y de la economía hablamos en sentido político, pero también son cuestiones individuales, civiles y de los ciudadanos. Y el poder político está para llegar allí donde el ciudadano, el individuo no alcanza, no tiene fuerza y no tiene poder. El poder lleva a la seguridad y esta favorece el derecho y la economía. Por eso, voy a copiar algunos párrafos del prólogo de Valentí Puig a la obra de Josep Pla La segunda república española, Una crónica. 1931-1936. Así dice:

Dice Pla; " El contribuyente ha de mandar porque paga. Los escalafones han de obedecer porque cobran" Es decir; el liberalismo inglés -añade- es una técnica al servicio del hombre que paga contribución, es la defensa que tiene el contribuyente, sus derechos principalísimos, imprescriptibles. " Formar ciudadanos me parece que puede ser, para cualquier política, un ideal elevado; pero socialmente hablando formar propietarios es un hecho definitivo que tiene la fuerza de incluir los demás términos de la cuestión de una forma decidida, Formar propietarios es la más alta aspiración que puede tener la política". Propiedad es libertad, del mismo modo que sin seguridad no hay libertad practicable . "¡La justicia es algo muy importante¡ No creo, sin embargo, que haya en la historia del mundo ningún ejemplo de un pueblo que se haya jugado la seguridad para hacer un acto de justicia". Libertad y orden: gobernar consiste en que la autoridad conserve constantemente la iniciativa por encima de todos los intereses habidos y por haber. Concretamente, los hombres " se gobiernan manteniendo, sobre los intereses opuestos, una autoridad permanente."

No se hace referencia al derecho o a la ley pero no hay autoridad permanente si no tiene fundamento en la ley y, naturalmente, en la Constitución, que es la que define el Estado, su organización y orden y principios jurídicos básicos o fundamentales.

El error de nuestro gobernantes estatales ha sido evidente y por ello las instituciones han perdido peso. Lo reflejado obliga a reflexionar, sobre todo porque al jugar con la ley, al considerar que ejercer el poder de la ley puede ser excesivo o incorrecto "politicamente", porque al tener miedo a la crítica o a la oposición, se ha restado poder a la ley y a la Constitución y se ha perdido la seguridad. Además, se ha restado poder al Ejecutivo estatal y también al legislativo y se ha buscado refugio en los tribunales eludiendo la responsabilidad propia y sobre todo en un tribunal formado o elegido por los partidos políticos y parece que la fuerza radica sólo en la declaración, de modo que la acción es hoy más complicada porque no se ejerció a tiempo, porque se renunció al poder y el Derecho que la legitima y se permitió que los españoles fueran educados a la carta de los nacionalismos y en contra de España.

1 comentario:

  1. Así es, tienen un miedo a los lobbies de presión y no solo actúan si es políticamente correcto.

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