jueves, 23 de febrero de 2017

EL VALENCIANO REQUISITO PARA EL INGRESO EN LA ADMINISTRACIÓN VALENCIANA


Desgraciadamente una vez más hay que hacer referencia a actuaciones antidemocráticas y de carácter totalitario, si bien aquí hoy hay que hacerlo porque se refieren al acceso a la función pública y en la Comunidad Valenciana, en la que actualmente rige más que nunca la tendencia a la constitución de lo que se llaman los países catalanes, no sólo como una expresión de una discutida por muchos unidad de las lenguas valenciana y catalana sino como una clara preparación cara a la constitución de los citados países como una unidad política sí se consigue la independencia de Cataluña. La verdad es que sobre esta cuestión ya emití mi opinión o sentimiento aquí. La cuestión del acceso a la función pública no puede verse limitada a la condición de ciudadano de una determinada región o comunidad autónoma, por ejemplo, creando un sistema cantonalista. Ni se pueden imponer requisitos para el acceso que hagan inútil o contradigan el contenido del artículo 23.2 de la Constitución en cuanto supongan que se quebrantan las condiciones de igualdad de los ciudadanos españoles. Y exigir a todos los españoles el conocimiento del valenciano, el catalán o el euskera para poder acceder a una oposición es para mí plenamente inconstitucional y contrario a Derecho, entendido éste en su sentido amplio de ordenamiento jurídico. Argumento un poco más, pese a que bastaría con lo ya dicho, sino fuera por la dejadez de los representantes del Estado español o de su Gobierno y sus "estrategias" para evitar un enfrentamiento inevitable. Veamos lo básico del ordenamiento estatal y del valenciano.
El artículo 3 de la Constitución española dice: El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
2, Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto especial de respeto y protección.

De este artículo debemos concluir que el valenciano ha de ser protegido y respetado y que el punto 2 reflejado nos lleva a lo regulado en los Estatutos de cada Comunidad Autónoma con dos lenguas oficiales. La versión consolidada del Estatuto de la Comunidad Valenciana en su artículo 6 establece:


1. La lengua propia de la Comunitat Valenciana es el valenciano.
2. El idioma valenciano es el oficial en la Comunitat Valenciana, al igual que lo es el castellano, que es el idioma oficial del Estado. Todos tienen derecho a conocerlos y a usarlos y a recibir la enseñanza del, y en, idioma valenciano.
3. La Generalitat garantizará el uso normal y oficial de las dos lenguas, y adoptará las medidas necesarias para asegurar su conocimiento.
4. Nadie podrá ser discriminado por razón de su lengua.
5. Se otorgará especial protección y respeto a la recuperación del valenciano.
6. La ley establecerá los criterios de aplicación de la lengua propia en la Administración y la enseñanza.
7. Se delimitarán por ley los territorios en los que predomine el uso de una y otra lengua, así como los que puedan ser exceptuados de la enseñanza y del uso de la lengua propia de la Comunitat Valenciana.
8. _L'Acadèmia Valenciana de la Llengua es la institución normativa del idioma valenciano.

Este artículo hay que considerarlo, como es natural, como la consecuencia del pacto político de las distintas fuerzas y partidos y del pueblo valenciano, que se ha considerado acorde con la Constitución española y que no puede ser interpretado ni desarrollado en contra de ella y en oposición a su contenido y derechos fundamentales. De lo reflejado cabe destacar que el Estatuto respecto del valenciano no establece más que el derecho a usarlo y conocerlo; lo mismo se dice del castellano, si bien en este caso la Constitución si señala el deber de conocerlo. Podemos resumir que se tiene derecho a usarlo y conocerlo, a que se le enseñe al ciudadano que exija su derecho y que el valenciano ha de ser protegido y recuperado, que la ley normalizará el uso de las dos lenguas y establecerá las medidas para asegurar su conocimiento (el de las dos). También se dispone que se delimitarán los territorios en los que predomine una y otra lengua y los que pueden exceptuarse de la exigencia de la enseñanza y uso de la lengua propia de la Comunidad Valenciana. Y finalmente que nadie puede ser discriminado por razón de su lengua, lo que  no es más que un reflejo parcial del artículo 14 de la Constitución.

El artículo es claro y fruto de la existencia de un ámbito amplio de ciudadanos y territorios en los que el castellano es la lengua predominante y podíamos decir que única. La protección del valenciano y su recuperación también podemos considerar que marcan una tendencia a la consecución del bilingüismo y que caben medidas que fomenten que el idioma valenciano se utilice. Siempre, no se olvide, dentro de la Constitución española y los derechos fundamentales. Lo que, dado ésta y lo reflejado del Estatuto, significa que a nadie puede imponerse el valenciano como simple ciudadano. y al escribir esto, de inmediato llego a la conclusión de que si se exige con carácter previo el valenciano para acceder a la función pública valenciana no sólo se impone a los valencianos sino al resto de los españoles, sin que además se sepa el nivel de conocimiento exigible. Como es normal que en la Administración valenciana se deba utilizar el valenciano, es también lógico que su conocimiento o la comprobación del mismo pueda ser objeto de pruebas concretas o también como hasta ahora ha sido norma que, además de ser considerado como mérito en la fase de concurso, el que apruebe se obligue a aprender el valenciano y en el nivel que exija cada puesto de trabajo. Lo que introduce el hecho de que no en todo puesto es necesario el conocimiento pleno del valenciano. No obstante, es normal que teniendo cualquier ciudadano valenciano el derecho de usar la lengua, al menos es exigible a todo funcionario su entendimiento y comprensión. Si bien dado el derecho y deber de todos el conocimiento y uso del castellano, se puede concluir que el funcionario en respuesta al valenciano y entendiéndolo use el castellano. Y esto es lo que ocurre con toda normalidad en la Comunidad Valenciana, en su sociedad y entre sus ciudadanos, sin problemas, siempre que no se incurra en mala educación y en posiciones prepotentes y nacionalistas; cosa también frecuente, pero que no conduce más que al rechazo del valenciano que además se ha catalanizado y no coincide con lo que se habla ni con los acentos normales en las distintas zonas valencianas, sino que adquiere tonos amanerados y "oficialistas" de políticos y académicos que no han querido que la Academia se denomine de la lengua valenciana, sino que en virtud (así hay que decirlo sin ambages) de su catalanismo y apoyados en la ciencia acuerdan denominarla genéricamente de la Llengua. Porque queriendo denominarla catalán y considerándola como tal, no se han atrevido nunca a oponerse a un arraigado sentimiento del pueblo valenciano que no identifica al valenciano con el catalán, sea o no científico, porque incluso consideran que en más de un siglo lo "científico" es fruto de un poder económico dirigido a imponer un "imperio" político independiente o simplemente fuerte en España, que es el que ha provocado el anticatalanismo que también rige, precisamente por los abusos de los pancatalanistas y sus imposiciones, prepotencia y desconsideración y menosprecio hacia los demás. Y es así como muchos incapaces del esfuerzo que requiere el formarse y el conseguir los conocimientos y méritos precisos en cada caso, se refugian en el nacionalismo y la lengua como lo hacen en la actividad política o afiliación a un partido político, donde pueden moverse a su gusto o, mejor dicho, conveniencia e interés, ninguneando al resto, para ponerse medallas o adquirir protagonismos que no pueden adquirir de otro modo.

Esto sería interminable, pero no pretendo entrar en qué es el valenciano o en su origen, pues no es de mi especialidad ni conocimiento pleno, ni realmente influye en la imposición o inconstitucionalidad que denuncio, y tampoco pretendo molestar a aquellos que piensan que catalán y valenciano es lo mismo o que sería bueno el acercarse o unirse políticamente a Cataluña sino simplemente señalar que lo reflejado en los textos es lo establecido legalmente y, por tanto, la voluntad de los valencianos, formalmente expresada. Aquí no se pide un referendum sobre la cuestión, pues el resultado es evidente para cualquiera. Lo establecido legalmente en la actualidad es respetuoso con España y su Constitución y el resto de los españoles, y no hay problemas, salvo para los que quieren imponer el catalán y también excluir el castellano y establecer un reinecito y un corralito para los suyos, imponiendo, igualando a la fuerza, con unas miras raquíticas, ya que de otro lado vemos otros artículos estatutarios que protegen otros derechos y que, al hacerlo, se manifiesta que no pueden dejar de proteger al idioma castellano y el derecho de los españoles y, en especial, de los valencianos a usarlo. Pues así vemos que el artículo 1.4 del Estatuto de la Comunidad Valenciana dice:

 La Comunitat Valenciana, como región de Europa, asume los valores de la Unión Europea y velará por el cumplimiento de sus objetivos y por la defensa de los derechos de todos los ciudadanos europeos.

Lo que nos manifiesta que también hay que respetar los principios que rigen el acceso de los europeos a los empleos de la Administración Pública y que la exigencia del valenciano también les afecta y constituye un impedimento. De otro lado, el artículo 3 indica quiénes son ciudadanos valencianos a efectos del Estatuto y como tales considera todos los ciudadanos españoles que tengan o adquieran vecindad administrativa en cualquiera de los municipios de la Comunitat Valenciana. Los cuales no tienen obligación ni deber de conocer el valenciano.

Para terminar, pues, otra vez se crean problemas donde no los había y las razones son evidentes. La enseñanza del valenciano es hoy abusiva frente a derecho de los padres y a la libertad de enseñanza reconocida en el artículo 27 de la Constitución. Nadie en la Comunidad Valenciana se ve discriminado por usar la lengua valenciana, sino que a veces es su uso el que afecta a los castellano parlantes y se impone en contra de derecho en los escritos oficiales. En la Administración ningún valenciano parlante se ve desatendido. El uso del valenciano se ha ampliado, nos guste su estilo o no, pero a los catalanistas no les basta, porque lo que se quiere, en el fondo, es desterrar el castellano o reducir su uso al máximo. Todo por la estrategia o cobardía de los gobernantes estatales. Si el proyecto se aprueba y no se declara inconstitucional la ley, el próximo paso será que todo ejercicio o prueba deberá realizarse en valenciano, para acabar denominándolo catalán en el siguiente o en paso simultáneo. Así resulta, hoy, que lo que podía crear problemas específicos, incluso debates sobre la condición del valenciano y su origen, o simplemente de legalidad, se muestra como un ejemplo de totalitarismo intolerable, inconstitucional e insultante, contrario a la democracia y al Estado de Derecho. Es de esperar que se reaccione contra ello y es deseable que el equilibrio y la racionalidad impere y no se altere la convivencia, estos hechos son los que mantienen a unos malos gobernantes en el poder (incluso puede que ellos los permitan porque les conviene electoralmente y para conservar el poder), porque acaban siendo el mal menor, frente a un leninismo galopante, que utiliza como arma a los nacionalismos y los "buenismos" y que pretende acabar con cualquier tipo de opinión contraria.

Pero al terminar, me viene a la mente, que quizá no se haya medido bien el proyecto, pues la Comunidad Valenciana puede ser un buen banco de prueba para demostrar lo que desde el gobierno estatal puede hacer en Cataluña llegado el caso. Pues aquí es mucho más fácil mostrarse valiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Translate

Entrada destacada

Estoy aturdido, pasmado, estupefacto, alterado e indignado. Todo esto siento tras ver este informativo de la TVE en la Comunidad Valenciana...