Alejandro Nieto en su obra de la Organización del desgobierno, obra escrita antes de que las Autonomías hubieran consolidado, o todo lo contrario desdeñado, sus Administraciones, en la Introducción definía a esta desorganización como un sistema de relaciones y por eso, desde mi punto de vista, su trabajo nos explica la relación con la política y se puede encuadrar como de Ciencia de la Administración y explicación de cómo funcionan, hoy aún de modo aún más claro y evidente, nuestras Administraciones públicas.
Sigue en su introducción diciéndonos, por ejemplo, lo siguiente:
"El Gobierno, en definitiva, cada uno de sus ministros, tiene una esencia trinitaria, compatible con su personalidad física: son gobernantes, son administradores y son miembros de un partido. Si falla cualquiera de estas tres facetas no habrá gobierno, sino desgobierno."
Para mí hoy sólo queda la última esencia: el partido, y con ella la permanencia en el poder para más desgobernar.
También nos denuncia la ausencia de preocupación por los estudios de la Administración y su escasa defensa, la cual debemos entender que no es la defensa de su acción propiamente dicha sino de su función trascendental, sin la cual aparece ese desgobierno y también la corrupción y la apropiación política de las instituciones, fin que ese sistema lleva incardinado pues el político lo que quiere es el poder absoluto.
Así nos dice : "Nadie hay, que yo sepa, que se
haya atrevido a defender a la Administración: los ideólogos interesados, porque
con su descredito llevan las aguas al molino propio, sea del partido de la
oposición o del liberalismo a ultranza; y los analistas objetivos, porque su
honradez no puede permitirles las alabanzas gratuitas, que sólo pueden rubricar
plumas mercenarias"
De otro lado, también destaca lo que vengo manifestando del sistema de propaganda y fines electorales de gran número de leyes y su real ineficacia y la consiguiente contaminación legislativa que se incrementa con el sistema parlamentario autonómico. Hay que hacerse notar y atribuirse el mérito.
Y así vemos: "Gobernar un país no es lanzar
un manifiesto de reformas, sino realizarlas, a conciencia, claro es, de que
reformar no es cambiar las cosas de sitio ni improvisar. La acción es imposible
sin la previa reflexión."
Esa reflexión es función de la Administración y su análisis de viabilidad de las políticas públicas, tan destacada por Baena del Alcázar.
También viene a poner de manifiesto algo que al jurista o especialista exclusivo en Derecho Administrativo, no les interesa, centrándose sólo en la norma y ya empieza a analizar el comportamiento de los funcionarios, también en gran número contaminado de la idea de la separación entre política y administración y también contemplativos del precepto y no del Derecho.
La idea de la separación entre política y administración ha imperado siempre con mayor o menor fuerza y opino sobre todo por la ineficacia que produjo siempre la politización de puestos que debían ser técnicos y la, que hoy vemos, apropiación política de las instituciones jurídicas y administrativas. Y así la base de la sujeción de la Administración a la ley, crea un sentimiento falso de independencia o neutralidad, cuando sobre todo las leyes son, en realidad, únicamente una obra política de partidos. Y cuando el político no llega a ocupar un puesto técnico lo convierte en de libre nombramiento y designación, de modo que crea una dependencia del funcionario con el partido.
Por ello, estimo que Nieto nos dice. "Puede ser que haya funcionarios
que crean sinceramente que viven al margen de la política, pero desde luego no
existen ministros que acepten que su cometido pueda realizarse sin administrar
y, sin embargo, no se cuidan del aparato administrativo, ni tan siquiera de
analizar las causas de su mal funcionamiento, que les impide trasladar a los
hechos sus grandes ilusiones verbales."
Y más adelante: "La Administración nos vale
para verificar lo que hacen los poderes - sean formales o informales-, habida
cuenta que siempre interviene, bien sea por presencia (ejecutando las normas
parlamentarias, las sentencias judiciales y las decisiones del Gobierno) o por
ausencia: para el analista, por ejemplo, es igualmente significativa la
represión oficial del juego como su pasividad en las zonas dominadas por un
grupo o mafia que del juego vive.".
Y esa verificación para mí radica primero en el nivel superior que debe aportar la eficacia y valoración previa de las políticas públicas y después en su examen de la legalidad de la acción administrativa para cumplir la ley.
Y Nieto llega a decir: "Por así decirlo, un gobierno
de funcionarios desarrolla mejor las diferentes políticas departamentales;
mientras que un gobierno político puede imponer una política general."
Quería acabar hoy con esta entrada con esa experiencia de Nieto que coincide con la mía, pero aún creo que vale la pena escribir otra pues aún hay bastante cosas que dice que ayuda a comprender porqué hemos llegado a la triste situación actual.
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