"Sólo donde el poder del Estado mismo acata el orden por él establecido; adquiere el último su verdadera seguridad; sólo donde el derecho domina, prospera el bienestar nacional, el comercio y la industria se vuelven florecientes; sólo allí se desarrolla la fuerza moral y espiritual inherente al pueblo en su vigor pleno. El derecho es la política bien comprendida del poder, no la política miope del momento, el interés del instante, sino a política de larga visión, que mira al futuro y considera el fin."
Comparen los lectores esto con nuestra realidad cortoplacista y dominada por el partidismo político y la necesidad de la apariencia de actividad política que lleva a la continua legislación y sacralización consecuente del cambio como necesidad. Y precisa de pactos bastardos para la continuidad en el poder. y no en el avance del Derecho.
Luego nos habla de la necesidad y esencialidad de que el jurista sea libre y dice:
Para cumplir su insigne y excelso cometido social el jurista, principalmente como abogado, debe ser libre. La libertad en este sentido significa que no debe estar vinculado permanentemente a ningún sector público, privado o social, ni patrocinar solamente los intereses que este sector represente. Tal vinculación entraña la merma o el menoscabo de su libertad para seleccionar los asuntos jurídicos que estime justos, honrados, rectos y respaldados por el Derecho....
Estas reflexiones explican porqué los juristas están proscritos de los regímenes dictatoriales, a no ser que, por servirlos, dejen de serlo. El más elevado paladín de la libertad es el cultor del Derecho y, donde este valor deja de existir, su función no sólo es innecesaria sino peligrosa. Por esta razón se le suele perseguir y acosarlo, al menos ímpedir que "contagie" con la dignidad libertaria los círculos políticos donde se respira servilismo y abyección en varias ocasiones y circunstancias.
Y yo apunto, piensen, pues, en nuestra actualidad y el ejemplo presente de lo que ocurre en Ceuta y lo que se pasa, en las declaraciones políticas, con los que se separan del relato oficial o, al menos para mí, es triste ver a jueces en política y su repercusión en su calidad de juristas, si alguna vez lo fueron.
En siguientes entradas sobre este tema, libro y autor, seguiremos exponiendo las características o cualidades necesarias en el jurísta.
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