Siempre he considerado que la teoría, la doctrina en las humanidades y en especial en el derecho debe preceder a la práctica sin perjuicio que alguna muestra práctica ayude al estudiante a comprender el fin de la teoría o su utilidad, pero partir del ejercicio práctico para el conocimiento de la ciencia, que la doctrina no muestra, es un camino largo, puede que práctico pero no siempre ello determina la eficacia y el acierto en los planteamientos. Quizá todo se resuma a que en un momento teoría y práctica han de ser un conjunto y la causa o producción de la creación o simplemente de la consolidación de un pensamiento más firme.
Hoy veo que en la decadencia que considero existe en la Universidad, donde como en todas otras tantas instituciones, influye más la endogamia y la cooptación que la busca del saber y preparación del aspirante a ser docente en una materia. Es decir, aunque la selección este abierta a la concurrencia , el candidato ya está elegido.
Cuando el exceso de presencia teórica crea críticas en cuanto socialmente se considera que los estudios han de tener consecuencia práctica y dirigirse a la consecución de un ejercicio profesional, se incorporan algunos profesionales mediante relaciones jurídicas especiales y ello contribuye a que las universidades privadas ofrezcan esa incorporación como sustancia básica en su educación, también sin garantías seguras de saber, sino con base en la existencia de la titulación exigida para el ejercicio docente universitario y normalmente incide en un mismo sistema de cooptación.
Como siempre, hay que pensar que en el término medio está la virtud y con base en un conocimiento y experiencia acreditada del aspirante o candidato a la enseñanza. Muchas cosa más habría que comentar, pero lo fundamental de mi comentario está expresado, creo.
Sin embargo, en esa dicotomía existente entre teoría y práctica, fruto muchas veces de la diferencia entre carreras técnicas y humanistas, he ojeado el libro de Jürgen Habermas Teoría y praxis. Estudios de filosofía social. Libro muy complejo y de análisis muy completo. El escoger siempre aquello que utilizar puede dejar sin apreciar algún momento que completa lo escogido o se muestra diferente.
Habermas en la introducción al libro al manifestar sus intenciones nos muestra tres aspectos fundamentales en la relación entre teoría y praxis y dice "En ulteriores investigaciones he intentado aclarar tres aspectos en la relación entre teoría y praxis: 1) El aspecto empírico de la relación entre ciencia, política y opinión pública en los sistemas tardocapitalistas; 2) el aspecto epistemológico de la conexión de conocimiento e intereses y, finalmente, 3) el aspecto metodológico de una teoría de la sociedad que debe poder tomar sobre sí el papel de la crítica."
Recogí también este párrafo:
"La forma universitaria de los estudios no debe hoy ya proteger, por así decirlo, de la esfera profesional porque ésta siga siendo ajena a la ciencia, sino porque, al contrario, la ciencia se ha hecho a su vez a la formación ajena a la formación en la medida en en que ha impregnado la praxis profesional. La convicción filosófica del idealismo alemán, según la cual la ciencia debe formar, no se aplica ya a los procedimientos de las ciencias empíricas. En algún momento la teoría pudo transformarse en un poder práctico a través de la formación, hoy nos encontramos con teorías que pueden convertirse en poderes técnicos de modo ajeno a la praxis, esto es, sin una referencia explícita a la acción e interacción de hombres que comparten una vida en común. Es cierto que las ciencias posibilitan ahora un poder específico; pero el poder disposición que enseñan no es ya la misma capacidad de vivir y actuar que se esperaba de en aquel entonces del hombre científicamente cultivado."
Este párrafo, estimo, muestra en otros términos ese conjunto que forma hoy la teoría y la práctica, o del teórico y la experiencia práctica por tanto, pero no significa, al menos en el campo de las humanidades en el que torpemente me desenvuelvo, que no sea preciso el conocimiento teórico o de los principios básicos de la ciencia correspondiente y de los generales, pues sino la práctica se convierte en lo práctico o lo que conviene subjetivamente o interesadamente, como ya vemos cada día en la política e incluso en la doctrina." ....
Especial relevancia atribuyo a este párrafo: "La necesidad de que los profesionales técnicos (ingenieros, desarrolladores de software, científicos de datos o biotecnólogos) tengan una base de conocimiento filosófico es hoy más urgente que nunca. La técnica otorga el poder de hacer, pero la filosofía aporta el criterio para decidir si se debe hacer."
Aplicable a toda ciencia, teoría y aplicación, también a las humanidades y al derecho, pues la moral es un fundamento básico en ellas.
Acabo con una nota de lo expresado por Ratzinguer, Papa Benedicto XVI, que mantuvo un célebre diálogo con Habermas que señaló el riesgo de la técnica y alertó sobre el peligro del "absolutismo de la técnica", donde la praxis se rige solo por la eficacia y el poder de hacer algo, sin evaluar si es moralmente bueno.
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