En este blog se procura analizar cuestiones relativas a la Administración Pública desde enfoques globales y también atendiendo a cuestiones concretas o de actualidad, en conexión con la Política y el Derecho y sin perder las perspectivas de la eficacia de las Administraciones públicas. El blog, en sus entradas, sólo admite comentarios y no se publicarán consultas, ni se responderán.
miércoles, 23 de febrero de 2022
LA GRAN FARSA PARLAMENTARIA Y POLÍTICA
miércoles, 16 de febrero de 2022
LOS DERECHOS DE LOS FUNCIONARIOS EN LA LEY Y LA ORGANIZACIÓN
En el trabajo que vengo realizando con la denominación de Juridicidad y Organización en la Administración española, en el análisis de la legislación de función pública en los dos aspectos, he ofrecido en el blog algunos de sus contenidos. ya en el análisis menos desarrollado de algunas de las materias de la legislación, llego a la de los derechos de los funcionarios y, provisionalmente, esto es lo he concluido:
a) Derechos de
los funcionarios.
En el punto B) del punto 4.1 de este capítulo se ha
hecho referencia a los deberes de los funcionarios y sus consecuencias
organizativas, pero antes de su regulación el Estatuto contempla los derechos
de los funcionarios de carácter individual y de los que se ejercen
colectivamente. Los segundos son tratados en el artículo 15 y se pueden
considerar una traslación de los derechos de los trabajadores al ser
reconocidos los siguientes: la libertad sindical; la negociación colectiva y a
la participación en la determinación de las condiciones de trabajo; al
ejercicio de la huelga, con la garantía del mantenimiento de los servicios
esenciales de la comunidad; al planteamiento de conflictos colectivos de
trabajo de acuerdo con la legislación aplicable al caso y al de reunión en los
términos establecidos en el artículo 46 del Estatuto.
La introducción de estos derechos una vez desaparecido
el régimen franquista es un reforma importante en cuanto, desde mi punto de
vista, atenúa claramente el principio del servicio al ciudadano y a la ley,
para convertir a la Administración como representante de ambos aspectos, en
empresa o empresario. Hay una repercusión evidente en la administración y en
sus decisiones y contiene conceptos que han de ser muy matizados cuando hay,
como en el caso de la administración y funciones públicas, una relación directa
con los fines e intereses públicos y generales, y en cambio se facilita un
posible predominio que beneficia a un colectivo singular y politizado, que
introduce factores provenientes de las luchas de los partidos políticos por el
poder; y además crea una figura antes inexistente como es la del liberado
sindical; funcionarios cuyo número ha ido aumentando progresivamente.
De los derechos individuales, que vienen a
corresponderse con obligaciones y bases de la organización de la Administración
pública, buena parte ya han sido tratados al analizar, por ejemplo, la carrera
administrativa y no vamos a repetirnos. Sólo interesa, dado el poder sindical
antes analizado y la tendencia política a satisfacer a los sindicatos y su
burocracia, tratar respecto de los ejercidos colectivamente aquel que se
refiere a la participación en la
determinación de las condiciones de trabajo, pues, el artículo plantea la
duda de si sobre ellas sólo corresponde la participación sino también la
negociación. De otro lado, lo que son condiciones de trabajo es un concepto que
ha venido permitiendo que los sindicatos acaben participando en la zona de la
organización administrativa propiamente dicha y no del trabajo en sí;
organización que es precisamente el campo más autónomo de las administraciones
públicas y sólo condicionado por la legalidad, la eficacia y la restricción del
gasto público, si bien es también el que menos controla la jurisdicción
contencioso administrativa. La participación sindical y la complacencia del
poder político producen, en ocasiones, verdaderas desviaciones de los fines
inicialmente perseguidos por la organización.
Otra de las cuestiones tratadas por el Estatuto son
los derechos retributivos, que se
regulan en su Título III y Capítulo III del mismo, siendo las retribuciones
complementarias las que tienen una conexión más directa con la organización, ya
que el artículo 22. 3 las define como las
que retribuyen las características de los puestos de trabajo, la carrera
profesional o el desempeño, rendimiento o resultados alcanzados por el
funcionario. Lo que hace que ellas dependan del análisis y clasificación de
cada puesto de trabajo que pueden ser de carácter más o menos abstracto, pero
que adquieren carácter individual y personal al conectarse con la carrera
profesional y el desempeño y rendimiento; o sea, con la evaluación del
desempeño y todas las consecuencias que de ella se han comentado. En este
precepto se manifiesta la íntima relación entre puesto y persona, que ya
comentamos.
Ello plantea que si la relación de puestos de trabajo
predetermina los complementos de cada puesto, esta determinación no puede
considerarse fija, sino sometida a la carrera, desempeño y evaluación del
trabajo; lo que complica el sistema, si se aplica con rigurosidad. De otro
lado, esta conexión complementaria con los factores mencionados, hace que el
puesto ya no sea un elemento estructural pleno y que quede reflejada en la ley
su dependencia real de la eficacia, preparación y rendimiento de cada
funcionario. Es lógico, pues, que consideremos que el trabajo de la jefatura de
cada unidad u órgano adquiera también una dedicación a su organización y
funcionamiento. Función de la jefatura que marca una responsabilidad más allá
de la competencia jurídica o atribuciones generales; estas últimas se matizan, pues, no como competencias sino como tareas permanentes que concretan las funciones
tratadas abstractamente, como la planificación, la dirección, la coordinación,
el control; etc. que se funden en la de organización. Una muestra de que la
eficacia del Derecho y de la gestión depende de la organización y su
racionalidad, así como del respeto al mérito y capacidad en la carrera que
lleva a la jefatura y la responsabilidad que se comenta. Finalmente, hay que
evidenciar que la gestión de las retribuciones de los funcionarios genera toda
una organización de gestión de las nóminas y del pago.
Otro de los derechos regulados en el Estatuto es el de
la jornada de trabajo, permisos y
vacaciones que, lógicamente, es un derecho condicionado a las necesidades
del servicio y a la permanencia de la gestión y servicio en cualquier época del
año y que es también un deber en cuanto
a la jornada de trabajo. El cumplimiento de la jornada lleva a la organización
del control del mismo, de las entradas y salidas del personal y a su
permanencia. De otra parte, esta organización y la fijación en su caso de una jornada
base, nos lleva a la cuestión de las dedicaciones del funcionario en el
trabajo, reducción de jornada y a su influencia en las retribuciones y
compatibilidades. Pero ya se ha destacado que más importante que esta
permanencia es el desempeño del trabajo y su calidad, de modo que los
procedimientos automáticos de control no hagan que las jefaturas eludan su
responsabilidad directa en el rendimiento, gestión y eficacia.
Quizá sólo quede por comentar que la gestión de la
jornada de trabajo, su reducción, su posibilidad de elección de diferentes
tramos de horario de trabajo, las compatibilidades, los sistemas de trabajo por
medios digitales que la pandemia del Covid incrementó, etc., fuerzan a un
control de la dirección de cada unidad que, a su vez, implica la coordinación y
organización en su seno, pero también con el resto de unidades y pueden tener
una repercusión en el incremento de puestos de trabajo, y que en las
necesidades del servicio, estas pueden estimarse teniendo en cuenta el gasto
público y el principio de eficiencia. Es decir, la comodidad o “la buena
relación” con el subordinado, no pueden repercutir en la eficiencia, ni en la
eficacia de la unidad u órgano administrativo ni generar un incremento de
puestos o estructura.
sábado, 5 de febrero de 2022
LOS PODERES PÚBLICOS PATRIMONIO DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
Los que estudiamos Derecho y con posterioridad hemos seguido haciéndolo y practicándo de una manera u otra, nos hemos de preguntar si hoy en España existe o no, tal como nos enseñaron los clásicos y los demócratas a partir de la independencia de los Estados Unidos y que nos describió Tocqueville. La base principal de la democracia es ante todo la división de poderes no el partido político y la base aún más importante es la libertad del individuo. Toda acción limitativa de esta libertad que no tenga fundamento en el bien común configurado mediante la acción de los tres poderes y procedimientos democráticos es una forma de dictadura y esta una forma de patrimonialización de las instituciones y del Derecho.
Democracia y libertad son consustanciales. El pasado día 3, la Cortes Españolas nos han ofrecido un panorama desolador, precisamente respecto a la carencia de democracia y libertad. Y no es el hecho de que el Decreto Ley constituya más del 50 por cien de la actividad legislativa en 2021, con 32 convalidados en dicho año, lo que hay que tener en cuenta, salvo ignorancia de mi parte, es que no se sigue, ni mucho menos, el procedimiento de las proyectos de ley, ya que la necesidad y urgencia exige otro, e incluso más allá del procedimiento de urgencia en la tramitación de aquéllos, quedando todo en una publicación en el BOE y un debate en el Parlamento.
Y ese día, quedó de manifiesto, bien la comedia o ficción que representa hoy el Parlamento, donde todo está ya pactado por los partidos políticos y atrapado por la disciplina de voto, como ya expuse en mi entrada sobre la lucha por el derecho. De modo tal, que mediante, el impedimento de rectificación presencial de un voto, alegando una reunión, al menos dudosa, de la Mesa, salió adelante una convalidación que, incluso, plantea otras sobre posibles pactos entre partidos para salvar la cara y sus contradicciones respecto de su programa y campañas electorales.
De otro lado, dos diputados de la Unión del Pueblo Navarro, alegando cuestiones de conciencia o de contrariedad con los intereses de Navarra del pacto de su partido con el Gobierno, no votan conforme a dicho pacto y rompen la disciplina que el partido impone; dicen que no se les han expuesto las razones del pacto, y se cuenta, en los medios de comunicación, que éste se realiza a cambio de evitar una votación de censura a la Alcaldía que está en poder de un miembro de UPN. Y este partido reclama a los dos diputados que entreguen sus actas. Una muestra de que no hay libertad ni procedimientos democráticos en los partidos políticos españoles, cosa que exige la Constitución.
Sea verdad o mentira todo, si hay o no pactos espurios o compra de votos, no importa, el ataúd del muerto se ha destapado y la peste nos ahoga. Una dictadura de los partidos es el gusano que pudre el cuerpo de España y que se apodera de él. Hoy más que nunca hay que defender la libertad, la personalidad y la individualidad y el respeto al DERECHO con mayúsculas, más allá de la letra de la ley; menos materia y más espíritu.
Hoy más que nunca, aficionado al cine como soy, pienso lo que me gustan esas películas en que el bien triunfa sobre el mal y es el individuo y su personalidad el que lo consigue. Y recuerdo las películas de Franck Capra, como Caballero sin espada, o la defensa del arquitecto respecto de su obra en El Manantial y tantos otros ejemplos. Pero también sobre todo me acuerdo de Quevedo y su epístola, de tal modo que hoy muchos de nuestros políticos y ciudadanos dijeran como él:
No he de callar, por más que con el dedo,
Ya tocando la boca, ya la frente,
Me representes o silencio o miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy sin miedo que libre escandalice
Puede hablar el ingenio, asegurado
De que mayor poder le atemorice.
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sábado, 29 de enero de 2022
LA DIGITALIZACIÓN NOS LLEVA A UNA BUROCRACIA LOCA.
La última entrada y la cuestión actual sobre los bancos me han recordado lo escrito el mes de agosto pasado en mi blog en Facebook. Aquí está:
LA DIGITALIZACIÓN NOS LLEVA A UNA BUROCRACIA LOCA.
Agosto mes de obras a porrillo y declaraciones responsables que son irresponsables y para licencias no ajustadas a la obra real a realizar. Ruidos incesantes, vibraciones que parecen terremotos, radios de los obreros a toda pastilla, gritos de los mismos que resuenan en los deslunados, ascensores repletos de polvo y rayas, puertas de los patios abiertas para mayor comodidad obrera y peligro de robos, etc. Permisos a las comunidades de vecinos sorteados, elementos comunes afectados y más etc.
Vecinos estresados llaman a la policía local una y otra vez, unas veces sin éxito y otras con uno parcial, pues se comprueba una infracción, pero no te consta nada de su verdadero alcance. De modo, que si quieres actuar jurídicamente no hay prueba de dicho alcance y si se acomoda o no la licencia a la realidad de la obra y, en consecuencia, no puedes acreditar las infracciones antes de dicho ajuste ni las responsabilidades consiguientes. La policía local, escasa en dotaciones es la que da la cara. Mientras el Ayuntamiento se refugia en su web, así que cuando se pretende que la inspección de las obras y comprobación del ajuste de las licencias a la realidad compruebe desajustes y levante acta que conste en el expediente empieza un calvario. La web no contempla el caso en su apartado de reclamaciones y quejas, así que preguntas en atención al ciudadano cómo puedes hacerlo o si puedes hablar con el servicio de inspección correspondiente. Resultado:
Ayto: No puedes reclamar oralmente o vía telefónica, ha de hacerlo en quejas y reclamaciones pero con certificado digital.
Tú: No lo tengo, dices, es una cuestión muy breve.
Ayto: Nada, entonces ha de ser por vía presencial.
Tú: Tengo una persona dependiente no me puedo desplazar, además soy anciano. Ya no sé siquiera si el autobús llega a la plaza del Ayuntamiento. ¿Cómo puedo obtener el certificado digital?
Ayto.: Por vía presencial.
Un calor me invade, despotrico, me indigno, le deseo a la funcionaria que pase en el futuro calvario semejante, no como castigo sino como experiencia iluminadora. Antes de cerrar la web miro la vía presencial y me dice que has de pedir cita previa. No sigo, no quiero saber si es presencial también. No estoy dispuesto a ir.
Echo de menos el sistema telefónico antiguo, la ventanilla con colas y sin cita previa, el ver a los funcionarios que sestean y a los que trabajan, el que come el bocadillo, el que echa los tejos a su compañera. También lo gritos de los situados en la cola reclamando que uno no se cuele y el “sólo voy a hacer una pregunta", etc.
Todo digitalizado, el teléfono que siempre dice: “todos los operadores están ocupados” en catalán, dicho valenciano, y en castellano. Ya no se habla de la “finestreta única” se ha pasado de moda, hoy hay montones de apartados en la web municipal, que te permite ver a través de las denominaciones de las concejalías y áreas, la importante desconexión con la gestión que interesa a los ciudadanos y su carácter publicitario. Mientras el edificio físico municipal ¿cómo está? ¿vacío o lleno? ¿Cuántos superhéroes han alcanzado a llegar a él, superando las barreras burocráticas de la digitalización? ¿Llegan sanos o dementes? ¿Se acuerdan de para qué fueron? ¿Encuentran a alguien? A lo mejor todo es inútil ya no hay nada que hacer, has llegado tarde.
La digitalización protege al funcionario, al cargo político, al infractor y te mata poco a poco, se ha complicado lo sencillo. Mientras el cuerno de la abundancia municipal rebosa de subvenciones, de cargos digitales (qué casualidad, también es digitalización), amiguetes, partidarios etc. Ni un duro para servicios básicos. Como Fernando VII y la Constitución: “Vayamos todos por la digitalización y la informatización” y ármese Vd. de paciencia.
martes, 25 de enero de 2022
LOS SINDICATOS, LA ADMINISTRACIÓN Y LOS CIUDADANOS.
La cuestión que tengo en mente abordar, y ya titulada, sé que a muchos no les gustará por considerar que ha sido un progreso importante, sin embargo la sindicación en la función pública tiene para mí factores muy distintos respecto de la función sindical en la empresa privada, debido a que aunque la empresa privada por sus repercusiones en la economía y en la sociedad se puede considerar de interés público, éste no tiene el alcance y transcendencia de las políticas y los intereses públicos que se cumplen por la administración pública y sus instituciones.
La sindicación funcionarial era una reivindicación de la izquierda política y de buena parte de los funcionarios en los años 60 y 70, pero lo cierto es que los cuerpos superiores satisfacían sus intereses por la misma organización corporativa, de una forma muy distinta a la de la "lucha sindical" del mundo empresarial y del trabajo. De otro lado, eran los cuerpos los que manejaban, de un modo u otro, las políticas públicas y su gestión administrativa, lo que les otorgaba un poder en la organización que el simple trabajador no tiene en la empresa privada. La sindicación para ellos no era una necesidad. Además, su poder permanecía mientras los políticos y altos cargos cambiaban o iban y venían.
También hay un elemento diferencial a tener en cuenta y es que la empresa privada o el empresario persigue el beneficio, el suyo, pero al conseguirlo también aporta beneficios al trabajador y a la economía. Ese beneficio y su reparto, se puede considerar como el objeto de la lucha sindical, sin perjuicio de las finalidades políticas de los partidos de izquierda que apoyan o mantienen a un sindicato. A los funcionarios superiores, ya he dicho, no les importaba la sindicalización, mientras otros funcionarios organizaban huelgas, éstos la mayor de las veces eran empleados que perseguían los beneficios de la funcionarización.
La Administración pública no es el beneficio lo que persigue, sino la eficacia, cómo ya he dicho en otras entradas. Eficacia política y jurídica. No vende un producto, salvo cuando se politiza mal y hace propaganda de políticas que no cuentan con los recursos necesarios. El beneficiario de sus actuaciones ha de ser el ciudadano por encima de cualquier interés partidista. Y los intereses de los ciudadanos se generalizan y hacen públicos a través del Derecho; por eso la ley marca el fin y el objeto que ha de ser eficaz y real y la Administración lo ha de hacer, si bien lo es a través del tiempo y plazos que la eficacia plena impone.
Con Franco y los sindicatos verticales, no hay formalmente derecha o izquierda en ellos, sino que son estructura como lo era el Movimiento y formaron un grupo funcionarial propio, que matiza mucho la considerada austeridad administrativa que se le atribuye. Su desmontaje, aporto unos fondos a la Administración estatal y luego a la autonómica que ha permitido el derroche actual y políticas espurias o simplemente de finalidad electoral.
Así, cuando la sindicación funcionarial llega y la Constitución la institucionaliza y remite al estatuto de los funcionarios, muchos de ellos no alcanzan plenamente la repercusión, ni la influencia que van a tener en el plano político. Muchos, acostumbrados al sistema corporativo y a sus asociaciones, no llegan ni a comprender cómo puede ser necesaria la existencia de liberados.
Sea como sea, lo cierto es que la sindicación funcionarial, en cierto modo, consagra la posibilidad de que se impongan los intereses funcionariales y de los partidos que los mantienen, sobre todo cuando están en la oposición, que es cuando utilizan a "su" sindicato como elemento de "lucha". En cierto modo los sindicatos están comprados y sirven a su propia burocracia. Y el sindicalismo alcanza una función que va más allá de la que les corresponde en lo público y las peculiaridades que apunta la Constitución no se desarrollan claramente en el Estatuto, del mismo modo que el derecho a huelga con carácter general no se ha desarrollado legalmente y con especialidad.
Y así pasa que el ciudadano, destinatario de la acción administrativa y de su eficacia, resulta, perdóneseme la expresión, un simple cornudo, cuando no, además, apaleado. Centenares de ejemplos se podían enumerar, pero, ya que la banca y los mayores están de moda, basta con el de la informatización administrativa y digitalización, que sólo beneficia al funcionario mientras carga a los ciudadanos con trabajos y penalidades que antes formaban parte de su trabajo en beneficio general. Para ese viaje no hacen falta alforjas; del mismo modo que para ese progreso no hacen falta Administraciones.
lunes, 17 de enero de 2022
EL CRECIMIENTO ORGÁNICO Y LA POLÍTICA FISCAL.
Escrito en mi blog de Administración pública en Facebook:
jueves, 13 de enero de 2022
LA CARRERA DE LOS FUNCIONARIOS: La promoción interna
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Entrada destacada
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