jueves, 22 de octubre de 2026

COMENTARIO SOBRE LAS IDEAS DE LAS ÚLTIMAS ENTRADAS Y EL POLÍTICO Y LA ENSEÑANZA

 Ya en estos años debe conocerse, en cierto modo, mi evolución, la mayor concreción de mi conocimiento sobre la Administración pública y la unidad siempre existente entre Derecho y Ciencia de la Administración, que no se expresa desde el momento que ésta se estudia como ciencia política y se pierde, en cierto modo, la complejidad de la administración pública en sí misma y ello influye en nuestra función pública, sobre la cual también mis ideas han ido evolucionando en cuanto al sentido de las leyes que sobre ella se han dictado y lo que fracasó o cambió en su proceso de aprobación en Cortes y la posición de los propios funcionarios. El valor principal de La Ciencia de la Administración es su inclusión en la ciencias políticas porque muestra su relación con  la Política y resultante inclusión como una parte del poder ejecutivo y la función de asistencia que ha de prestar al Gobierno. Esto la aleja de la administración empresarial al singularizarla y especializar sus procedimientos con efectos en toda la ciudadanía y en la eficacia de las leyes y del gobierno y crear un complejo propio y singular de la Administración pública  y de las ciencias que en ella repercuten.

También resulta de todo esto que la función pública produce una ampliación de su sentido, bastante dirigido a los empleados públicos y su régimen jurídico y régimen estatutario. Y este concepto amplio tiene una idea común principal y necesaria, la eficacia de la ley o, mejor dicho, del Derecho y las políticas públicas. principio constitucional que se quebrantado prácticamente en todos los ámbitos funcionariales.

Los efectos que vivimos en la actualidad ya está anunciado en los clásicos más antiguos y en muchos de los actuales y, por ello, he ido exponiendo el concepto de jurista y el Derecho sobre la ley. Otro modo de reflejar el sometimiento de la ley al Derecho, evitando leyes ilegales .o contrarias a él, fomentando al jurista y valorando adecuadamente a quien sólo es un legista o un "fantasma" y cantador de preceptos sin más reflexión, o sea un leguleyo.

El crecimiento de engaño, la mentira y la trampa, en parte producido por la desaparición del mérito y la capacidad y trastocado en ocasiones, también, por un traidor concepto de la "idoneidad" opaco y destructor del merito y, en consecuencia, de la verdadera preparación para el desempeño de un puesto y creador de dependencias condicionantes en el ejercicio de la función y dejando inánime  al funcionario ante el fraude. Producto del partidismo político, la corrupción y la apropiación por los gobiernos de las instituciones públicas que dejan de ser tales para ser instrumentos de poderes bastardos que manejan el Derecho impunemente.

Todo lo que ha precedido a esta entrada lo es en orden a que se apreciara la corrupción del sistema y la influencia de los partidos políticos y los procesos electorales en todo ello. Pero quedaba, aún una parte en relación con la enseñanza y la política o el político, en la que una vez más Bengoa nos ofrece su reflexión.

La enseñanza universitaria ha cambiado mucho de aquella que de 1957 a 2022 viví yo, al menos aparentemente. Han aumentado el número de catedráticos por asignatura y respecto del Derecho administrativo así lo aprecio. Los niveles de exigencia en los doctorados es evidente qud ha menguado y se ven probables regalos en cuanto nos referimos a políticos que reciben el título y su dudosa autoría real de las tesis y tesinas, y no quiero entrar en casos que me constan claramente y que en el de una tesina pudo haber un plagio del que avisé al interesado en su grado de licenciado. La politización ha ido en aumento así como el estudio de las ciencias políticas.

La figura del asociado también ha influido en ello bastardeando el fin primario de la figura. Muchos profesores están metidos en partidos políticos y sus reflexiones teñidas por ello. El peso de algunas escuelas de Derecho produjo el explicar sus posturas y se fue olvidando la exposición del resto de doctrinas y su crítica para finalmente dar la opinión o postura concreta del catedrático.  En las oposiciones a catedras ya se repartía entre escuelas y cátedras.

Bengoa ya decía algunas cosas al respecto del político y la enseñanza y el maestro jurídico del que debía ser investigador y docente; así decia. Y en largo punto del "master iuris": surge el tema del político o el funcionario en la enseñanza, después de haberse referido a la autenticidad que debe tener el maestro, se refiere a las características de no ser autentico Y al respecto después de señalar las lacras del no autentico dice: 

"La medrosía que lo caracteriza le resta toda hombría y en sus actitudes traiciona su misión docente. No educa sino desvía a sus alumnos hacia la mentira y las apariencias alejándolos de la verdad. Es, en resumen, un sujeto que deshonra la excelsa condición de maestro de Derecho confinándose en su mediocridad.

Las afirmaciones anteriores, que pudieren antojarse exageradas, surgen de la cuestión de si un político, sea o no funcionario público, puede ser maestro de Derecho en la estricta connotación del concepto respectivo que se acaba de exponer. Aún a riesgo de que se nos tilde de "maniqueístas" o "maniqueos" estimamos que entre ambas categorías hay incompatibilidad en lo que concierne a la función educativa, ya que el político y el magister iuris tienen atributos diferentes. El catedrático debe ser abierto, prodigar sus ideas hacia sus alumnos, discutir con ellos temas culturales diversos, desnudarse intelectualmente para darse a conocer en su integridad....."

" el político, como hombre de Estado, debe ser, por lo contrario, discreto, no se debe prodigar para que se le estime, debe hablar poco para mostrarse reservado, "no debe decir sino lo que conviene decir", como anota Azorín quien agrega que "debe conservarse en el fiel de la balanza" para no perder el equilibrio, debe asesorarse de personas doctas que lo aconsejen con sinceridad y sin partidismos en los graves asuntos de gobierno, debe abstenerse de manifestar "su" verdad cuando ésta pueda trastornar la marcha normal del Estado o provocar conflictos entre las facciones políticas, en una palabra, debe renunciar a su "yo" para preservar la estabilidad y continuidad en sus funciones.

Atendiendo a la incompatibilidad mencionada, que emerge del simple parangón de las características reseñadas no es posible que en una persona determinada, específica, se reúnan ambos tipos cualitativos. Por ello, el político metido a profesor universitario, por más brillante que sea, será un docente que no se entregue íntegramente a la enseñanza, pues su condición lo obliga a soslayar los atributos que en ésta concurren. Contrariamente, el maestro que incursiona en e! terreno de la política tiene que deformar su índole para acoplarla a las exigencias de político, defraudando así a sus alumnos que requieren  sinceridad, autenticidad y veracidad en sus mentores. A los estudiantes no se les debe decir una verdad a medias. Se les debe hablar sin reservas ni disimulo, notas éstas que son características del político.

La diferente y hasta opuesta posición que el maestro de Derecho y el político ocupan, no excluye la idea de que éste pueda ser una persona culta y un excelente expositor. Sin embargo, estas cualidades se menguan en la realidad por el temor, escrúpulo o sentido de disciplina que en la mentalidad del político imperan como factores condicionantes de su conducta. Su falta de observancia se considera por elpolítico como grave riesgo de truncar su carrera o de perder el puesto público que desempeñe merced al "posible desagrado" que su actividad académica libre pueda causar en la mente de sus superiores o de los jerarcas del "sistema" de gobierno imperante. Este solo pensamiento impide al político desempeñarse cabalmente como catedrático......"

Me he extendido en demasía, cuesta parar de copiar párrafos. En esta parte quizás existe una visión peyorativa del catedrático político, pues la personalidad e independencia personal del mismo puede hacer primar la verdad sobre la pérdida del puesto. Pero tambien es verdad que la docencia se ha convertdo en tribuna de adoctrinamiento,

Espero que pese a la extensión de esta entrada y del tema del jurista el lector haya apreciado plenamente lo que significa socialmente.



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